La Justicia investiga la matanza indígena del siglo XIX como delito de lesa humanidad
27-05-2026
02-04-2023 | SANTA FE
La Justicia investiga la matanza ind铆gena del siglo XIX como delito de lesa humanidad
Como ocurri贸 con la masacre de Napalp铆, los crimenes cometidos en San Antonio de Obligado de 1887 se encaminan a tener su juicio de la verdad gracias a la colaboraci贸n de acad茅micos y la participaci贸n del Equipo Argentino de Antropolog铆a Forense.
La primera matanza ind铆gena del siglo XIX en llegar a los tribunales para ser investigada como delito de lesa humanidad, la de San Antonio de Obligado de 1887, est谩 m谩s cerca de tener su juicio de la verdad como ocurri贸 con la masacre de Napalp铆 de 1924, dados los 煤ltimos avances en la instrucci贸n de la causa que incorpor贸 la declaraci贸n de acad茅micos y sum贸 al Equipo Argentino de Antropolog铆a Forense (EAAF). 

A finales de febrero, el fiscal federal de Reconquista tom贸 declaraci贸n al antrop贸logo y becario del Conicet Francisco Mora; y al historiador local Luciano S谩nchez. Y el 9 y 10 de marzo se realizaron los primeros trabajos de sondeo en el 谩rea donde se supone que fueron enterrados al menos 16 de ind铆genas fusilados hace 136 a帽os, tarea que estuvo a cargo del antrop贸logo Juan N贸bile del EAAF. 

"Como no hay imputados porque todos fallecieron, se busca hacer una reconstrucci贸n hist贸rica y condenar los hechos como parte de un genocidio de Estado que es el encuadre de delito que permite llevar adelante una causa penal a pesar del tiempo transcurrido", dijo a T茅lam la abogada Cintia Ch谩vez que representa a las cuatro comunidades denunciantes: An A帽axag y Qompi de Las Toscas, Dalaxay de San Antonio de Obligado y la Natocoi de Florencia, todas qom menos la 煤ltima que es qom/moqoi.

La letrada explic贸 que "es muy importante investigar a trav茅s de una causa judicial porque eso permite acceder a archivos" y todo lo que se incorpora a la investigaci贸n es en calidad de pruebas testimoniales, documentales o periciales. 

"Se est谩 transitando un proceso con la misma rigurosidad que se aplica a cualquier otro delito y la idea es desterrar todas las versiones err贸neas para lograr contar una historia lo m谩s cercana posible a lo que efectivamente pas贸", indic贸.

En tanto, S谩nchez, quien tambi茅n es docente, apunt贸 que el contexto hist贸rico de esta matanza fue tanto "la campa帽a al desierto verde -la mayor铆a de los reducidos fueron ind铆genas que iban siendo capturados en esas expediciones al Gran Chaco-" en el marco de la ampliaci贸n de la frontera, como tambi茅n la consolidaci贸n de un Estado-Naci贸n que se configur贸 "persiguiendo al distinto, en este caso a los ind铆genas". 

S谩nchez explic贸 que "una parte importante de las pruebas son los testimonios de los descendientes de sobrevivientes", quienes comparten un relato que se viene transmitiendo como memoria oral de generaci贸n en generaci贸n y cuyas "imprecisiones" son menos importantes que "la vigencia del tema en las comunidades", donde su recuerdo sigue produciendo "angustia y dolor".

"Si bien podemos hablar de diferentes avances, la realidad del ind铆gena del norte argentino o del gran Chaco sigue siendo de mucha vulnerabilidad", agreg贸 este historiador que inici贸 su investigaci贸n a partir de las preguntas que surgieron cuando se encontr贸 con el cuadro que Orlando Binaghi pint贸 en 1962 sobre el episodio. 

Por su parte, Mora, del Grupo Universitario de Investigaci贸n en Antropolog铆a Social (Guias) de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), record贸 que la masacre de 1887 "es el primer registro" de una represi贸n ind铆gena dentro de una reducci贸n -en este caso era religiosa-, lo que posteriormente se vio en Napalp铆 -de car谩cter estatal-, "porque hasta ese momento el accionar represivo de los ej茅rcitos era fuera del territorio donde el Estado ten铆a autoridad".

"Los otros juicios (civiles y por la verdad sobre masacres ind铆genas) ten铆an alg煤n tipo de testimonios de sobrevivientes; 茅ste es el primero del siglo XIX y es el que abre la puerta para discutir m谩s profundamente el genocidio ind铆gena no solo en Chaco, sino tambi茅n en la Patagonia", asegur贸 a T茅lam. 

La historia de la masacre
Hacia 1884, cinco comunidades de los pueblos ind铆genas moqoit y qom de la zona del chaco santafesino accedieron a asentarse definitivamente en la reducci贸n religiosa San Antonio de Padua de Obligado, que se cre贸 en territorios cercanos a la Colonia Las Toscas, mediante un acuerdo con el Gobierno nacional, el cual les prometi贸 escriturar a su nombre esas tierras a futuro.

Las negociaciones para conformar la reducci贸n cuyo objetivo era convertir a los ind铆genas a la cultura occidental cristiana e introducirlos como mano de obra barata al capitalismo en su versi贸n agroexportadora, hab铆an sido encabezadas por el misionero franciscano y jefe espiritual de esa misi贸n Ermete Constanzi.

Los ind铆genas no s贸lo deb铆an trabajar en las tierras de la reducci贸n sino tambi茅n en los ingenios azucareros de localidades vecinas o para la guarnici贸n militar de Las Toscas cuyo comandante era Marcos Piedra.

Algunos a帽os m谩s tarde, las condiciones de vida en la misi贸n comenzaron a empeorar, con epidemias, abusos f铆sicos, castigos de las autoridades militares y falta de alimentos. 

Mientras tanto, los t铆tulos de propiedad segu铆an haci茅ndose esperar, sobre todo desde que la reducci贸n pas贸 a ser parte de la provincia de Santa Fe. El reclamo de esas tierras en favor de los ind铆genas le costar铆a la vida incluso 10 a帽os despu茅s de la masacre, al propio Ermete Constanzi.

La relaci贸n entr贸 definitivamente en crisis durante el verano de 1887 cuando el Ej茅rcito nacional rapt贸 una ni帽a ind铆gena para cumplir un pedido del gobernador del Territorio Nacional de Misiones y hermano del presidente Julio Argentino Roca, Rudecindo, que hab铆a solicitado le env铆en "una chinita" para servidumbre. 

La indignaci贸n deriv贸 en sublevaci贸n de una parte de los reducidos, quienes asesinaron a Piedra y a otro soldado antes de abandonar la misi贸n para internarse en el monte. 

En respuesta, el ej茅rcito reprimi贸 con dureza fusilando a 16 ind铆genas -14 hombres, una mujer y un ni帽o- que no hab铆an participado de la revuelta y permanec铆an en San Antonio. Durante los siguientes 10 d铆as continuaron los asesinatos, en un n煤mero indeterminado.

"Estaban atados, los llevaron a un apartado de la reducci贸n, les hicieron cavar una fosa y ah铆 mismo los fusilaron. En el sitio donde se cree que fue la masacre se levant贸 hace 100 a帽os la denominada Cruz Alta y ah铆 se iniciaron los trabajos de excavaci贸n del EAAF", cont贸 S谩nchez.

Mora explic贸 que la participaci贸n del grupo Gu铆as se inici贸 por un pedido de restituci贸n a las comunidades qom de Las Toscas de los restos del cacique Cruz Polvareda asesinado en 1866 que se encontraban en el Museo de Ciencias Naturales de La Plata y que fue cumplido con participaci贸n del INAI.

"Con la restituci贸n de su cr谩neo que estaba contenido en unas colecciones, se pudo hacer un acto conmemorativo y a partir de ese contacto es que las comunidades comenzaron a compartirnos la historia de la masacre que es como una herida abierta. Empezamos a coordinar con ellos, su abogada y con los que sab铆an algo de esos acontecimientos hasta que en 2019 se present贸 la denuncia", a帽adi贸. 

Por otro lado, el mismo Juzgado de Resistencia recibi贸 a finales del a帽o pasado la denuncia de otra masacre de un centenar de ind铆genas moqoi en la reducci贸n franciscana de San Javier, distante 271 kil贸metros al sur de San Antonio, en 1904, para un juicio por la verdad. 

(Telam)