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| 25-03-2022 | DÍA MUNDIAL DE LA PREVENCIÓN CONTRA SL CÁNCER DE CUELLO UTERINO | |||
| Cuidados, estudios y vacunación para la prevención del cáncer de cuello uterino | |||
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Sólo en Argentina se diagnostican de forma anual cerca de 4 mil nuevos casos de este tipo de cáncer, que es la segunda causa de muerte por cáncer en mujeres de entre 35 y 64 años a nivel mundial.
Si bien existen otros factores de riesgo, como la inmunodeficiencia, el uso prolongado de anticonceptivos orales, el consumo de cigarrillo, el inicio precoz de las relaciones sexuales y la frecuencia de múltiples parejas sexuales, el principal factor de riesgo para el desarrollo de la enfermedad es el Virus del Papiloma Humano, conocido como HPV por sus siglas en inglés. El virus afecta la piel y mucosas de la vulva, vagina y cuello del útero, y es una infección que habitualmente se transmite por vía sexual, aunque no de forma exclusiva ya que existe un potencial riesgo de contagio en cualquier tipo de contacto íntimo de piel con piel o piel con mucosas.
Prevención, una ficha clave
"No todas las personas que tengan HPV van a desarrollar un cáncer de cuello uterino. Esto lleva años de persistencia del virus en esa parte del cuerpo. Por eso, es necesario realizarse el examen ginecológico de manera periódica, para establecer un diagnóstico precoz y controlar oportunamente las lesiones", señaló el Dr. Gustavo Maya, Jefe del Servicio de Ginecología del Hospital Británico, y remarcó que para prevenir la enfermedad se recomienda:
● Realizar el PAP de forma regular
● Consultar a los profesionales sobre la conveniencia de la vacunación contra HPV
● Utilizar preservativo o campo de látex para evitar el contagio de las infecciones de transmisión sexual
● Evitar el consumo de tabaco
"Vacunarse contra el HPV reduce significativamente las posibilidades de desarrollar un cáncer, pero no las elimina por completo. Existen tipos virales no incluidos en la vacuna que pueden ocasionar lesiones, y por eso no se puede prescindir de los controles", explicó el especialista.
El Papanicolaou (PAP) y la colposcopía, que son estudios que se complementan, se realizan con el objetivo de detectar cambios incipientes que pudieran ser precursores del cáncer del cuello uterino, ya que estas lesiones son asintomáticas en sus estadios incipientes.
Algunas recomendaciones para realizarse el PAP:
● Reservar un turno para una fecha alejada de su menstruación.
● Evitar las relaciones sexuales por 48 horas previas al estudio.
● No realizar lavados vaginales.
● No utilizar tampones, óvulos, cremas y/o talco por 48 horas previas al estudio.
El tratamiento contra el HPV, si se detecta a tiempo, puede evitar la progresión a un cáncer, e incluso si se detectara la enfermedad en sus estadíos iniciales, los tratamientos son altamente efectivos. El tratamiento para las lesiones de alto grado consiste, por lo general, en extraer la lesión por medio de una intervención quirúrgica, que puede realizarse con diferentes técnicas. Habitualmente es un procedimiento denominado LEEP o procedimiento de escisión electroquirúrgica, el cual utiliza radiofrecuencia para extraer el tejido anormal.
¿Cuándo comienzo los controles?
Según recomiendan los especialistas, los controles ginecológicos:
● Comienzan dos años luego de haber comenzado con la actividad sexual.
● Se deben realizar una vez al año, o más seguido si su médico se lo indica, ante algún factor de riesgo.
● Deben ser periódicos, sin necesidad de sentir algún síntoma.
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