07-10-2026
06-09-2020 | “Estamos con bajas, agotados y sorprendidos por la gravedad de los pacientes COVID”
Elisa Estenssoro , jefa del Servicio de Terapia Intensiva del Hospital San Martín: “Nosotros estamos aterrados ante este escenario, porque vemos que la gente naturalizó la pandemia, le perdió el miedo”
Elisa Estenssoro describió de forma cruda lo que viven los trabajadores que tratan con pacientes graves de la pandemia y reconoció el "terror" que tienen porque la sociedad "naturalizó la pandemia y le perdió el miedo". "Ya no hay quien haga guardias", apuntó.

El padecer del personal sanitario más expuesto al COVID se refleja en cada palabra que describe de forma descarnada y clara la realidad; es una voz que refleja la de una comunidad.  La jefa del servicio de terapia intensiva del Hospital San Martín de La Plata, Elisa Estenssoro, dijo que los trabajadores de su sector están "al pie pero con muchas bajas, raleados y agotados física y psicológicamente".

Además, en diálogo con "No es lo que parece" por la FM 96.7 de La Plata señaló que "si bien nuestros colegas terapistas de Europa y de EE.UU nos habían alertado de la situación, nos sorprende la gravedad de los pacientes COVID, que no responden a tratamientos y además hay un ingreso masivo" a los servicios de terapia.

En coincidencia con las apreciaciones de otros representantes de los servicios de terapia, la médica reconoció que "hoy estamos trabajando al máximo de nuestra capacidad en esfuerzo físico e intelectual", ya que "por el alto grado de transmisibilidad de la enfermedad hemos perdido muchos compañeros en el camino y otros enfermos aún no volvieron y la demanda de  pacientes crece para cada vez menos personas".

En ese marco, la especialista reconoció con dolor que en el momento en que se da el pico de la pandemia de COVID, "los intensivistas somos una comunidad cansada, agotada y estamos raleados por el personal perdido, al punto de que ya no hay quien haga guardias".

A la hora de explicar las razones del cansancio y tristeza a cuestas, Estenssoro explicó: "El de intensivista es un trabajo difícil en los hospitales. Estamos en contacto con los casos más duros de todas las enfermedades en situación de gravedad. Es una especialidad que demanda, además de los cuatro años de residencia de médico, un esfuerzo físico y psicológico fuerte, porque estamos en contacto con mucho dolor humano tanto de pacientes como de familiares y eso desgasta".

En el caso puntual de los enfermos graves de COVID-19,  muchas veces se presiente el desenlace pero los terapistas brindan todo de sí pese a las dificultades del caso. "Son pacientes que no  responden a los tratamientos, son difíciles de ventilar mecánicamente y hasta para hacerlos respirar hay que girarlos hacia abajo, pero para esto una persona debe estar dedicada a tenerle la cabeza, en la que tienen conectado el tubo endotraqueal al respirador para mantenerlos vivo", relató la jefa de los intensivistas del San Martín.

Como si fuera poca la tensión de sostener a una persona para  mantenerla con vida, los terapistas "deben hacerlo con trajes gigantes herméticos que reducen la movilidad, dan calor y cuando se los sacan deben hacerlo con mucho cuidado porque al cambiarse es cuando más se contagian del virus".

Aterrados

Más adelante, la médica evaluó que el pico de casos que se empezó a registrar en los últimos días "llegó de forma gradual", en consonancia con "cierta apertura de actividades pero sobre todo con la relajación social".

En ese sentido, puntualizó que "nosotros estamos aterrados ante este escenario, porque vemos que la gente naturalizó la pandemia, le perdió el miedo y consideran que sólo afecta a unos grupos en particular, volvieron a hacer reuniones o se las permiten".

Al  respecto, consideró: "Las reuniones sociales son un problema hasta en el aire libre, porque seamos sensatos, al aire libre la gente tampoco mantiene la distancia social y está comprobado que a más circulación de gente más propagación del virus y más contagios con las lógicas situaciones en las terapias donde tratamos casos graves".

"La cuarentena inicial estricta en el inicio fue muy buena. Nos permitió dosificar la cantidad de pacientes y hubo un tiempo apreciable para adquirir elementos básicos para atender enfermos y nombrar personal para operar y atender los pacientes críticos. Sin embargo, con el transcurso de los meses las flexibilizaciones, la mayor circulación y el desarrollo de la enfermedad, generaron el pico y lamentablemente no hay conciencia colectiva general de la gravedad", expresó.

Sobre la forma de generar conciencia de las normas básicas de cuidado y distanciamiento como complementación del aislamiento, la médica estimó que "debe haber campañas oficiales segmentadas por sectores de la comunidad, porque a algunos la pedagogía les llega desde lo racional y a otros por la apelación al miedo".

Sobre el devenir de la pandemia, Estenssoro sostuvo que "deberíamos tener una baja de casos en el área metropolitana, pero igualmente estamos preocupados por la apertura de bares y demás cosas en Buenos Aires y la circulación de gente de provincia a Capital y viceversa, con la gente se mueve el virus y se extiende más allá de que deje de estar focalizado".

Personal y tratamiento

La médica reveló que del total de médicos que se reciben, una pequeña parte elige ser terapistas intensivos con la formación de cuatro años de residencia, porque "no es una especialidad atractiva al demandar contacto con las situaciones más graves en que derivan las enfermedades críticas".

Por la combinación de la elección de los profesionales y de situaciones estructurales del sistema sanitario, actualmente "se cubre sólo un tercio de los cargos en los servicios de terapia".

Este diagnóstico de escasez de personal en los servicios de terapia se da "en contextos mundiales donde cada vez con más frecuencia aparecen situaciones de pandemias o enfermedades de este tipo -en 2009 y 2013 las últimas- , lo cual debería hacer pensar a las autoridades sanitarias cuando todo esto termine, a que es necesario fortalecer estas áreas de salud", estimó la jefa del San Martín.

Para finalizar, la médica subrayó la necesidad "seguir extremando las medidas de prevención", porque no hay tratamientos probados de cura a enfermos de COVID, sobre todo en casos graves. "Los tratamientos con antivirales han fracasado, la hidroxicloroquina también, con el Remdesivir.  El plasma es algo experimental, que si bien no está probado es seguro, no provoca daño y reduce la mortalidad al igual que la dexametazona. Pero están en etapa de pruebas, como es recontra experimental lo que hacen algunos con el ibuprofeno nebulizado, que ni siquiera está aprobado por la ANMAT. Hoy todo es experimental. Por eso la insistencia de mantener los cuidados y prevención por un lado y el temor nuestro por el otro", concluyó Estenssoro. 

 EC / CAGL