03-08-2026
"Ser docente, la falla del sistema educativo"
Por Guillermina Galán (*)

"La escuela no es lo que era", se escucha cada tanto. "Los pibes no leen", "los maestros son unos vagos". En el imaginario social -zombie-, existe una variedad de ideas sobre lo que es ser docente (puntualmente cuando se hace paro), que ha sido reforzada, durante décadas, a través de las políticas de Estado.

Claro, si pensamos en la escuela de Sarmiento de revista escolar o de los manuales de historia del siglo XX vamos a repetir como loros las ideas de "progreso" y "reconstitución nacional", ideas que nada tienen que ver, en la actualidad, con los docentes y, mucho menos, con lxs niñxs y adolescentes, sino con las necesidades de turno que dejan de lado a la voz de la comunidad educativa con el fin de estandarizar y "normalizar" a una sociedad de entera pluralidad. Entonces ahí comienza el problema.

En los años '90, se impone el concepto de "calidad educativa", donde se enmarca a la educación como un mero producto, en términos de las leyes del mercado, construyéndose en la sociedad la idea de que el sistema educativo es de baja calidad, adjudicando responsabilidad absoluta al docente ya sea por deficiente o por ausente, lo cual el Estado daba pie para que la educación sea intervenida y manipulada por empresarios ajenos a la realidad educativa y cómplices de la decadencia social: la llegada del neoliberalismo termina de estallar las bases de la educación.Hoy, estamos reviviendo estas políticas desquiciadas que atentan nuestra educación pública, nuestra conquista, una pata básica para la calidad de vida de pueblo.

Transitamos este joven siglo XXI de manera agitada desde su comienzo, tanto en nuestro país como en el mundo. Lo que parecía un verdadero triunfo, es decir, la globalización del sistema capitalista, hoy se muestra en llamas de punta a punta, y se refleja todos los días en las aulas, lo que pasa dentro del salón de clases es el reflejo de la crisis nacional acelerada.

Un día empezó a faltar tizas, otro, sillas y otro, ventanas. Se caen pedazos del techo, no hay calefacción. Se reconoce al docente que camina kilómetros por día para llegar a una escuelita olvidada, se embellece la ausencia del Estado y el sentido de la meritocracia. Un 4 de abril de 2007 asesinan a Carlos Fuentealba y Sobisch sigue impune.En esta letanía violenta pretenden acostumbrarnos, en esta seguidilla de hostilidad, que en los últimos años comenzó a agudizarse una campaña a la ofensiva contra la comunidad educativa,reviviendo los operativos de evaluación nacional para "normalizar", atacando al conjunto de los equipos de orientación escolar (E.O.E). Ningunearon nuestra profesión reduciéndola a "enseñanza por amor", convirtiéndola en pasiva y reemplazable, llamando a cualquier "voluntario" a ocupar un lugar que no le pertenece a nadie más que a quienes nos formamos, capacitamos y profesionalizamos. Las escuelas pasaron a ser multifunción convirtiéndose en comedores y centros de contención.Sentimos el ruido en la panza de lxs pibes por el hambre, más fuerte que el timbre del recreo.

Un 2 de agosto, Sandra y Rubén volaban por el aire y Vidal sigue culpando al gasista, otro trabajador.Un notorio intento de disciplinamiento mediante prácticas anti democráticas, como fue el caso de Corina De Bonis, una maestra que realizaba una olla, días después de la explosión de la escuela de Moreno, cuando un auto la secuestró y torturó, grabándole con un objeto punzante "ollas no" en su estómago.

Si nosotrxs, lxs docentes, somos la falla en el sistema educativo, pues que así sea. Más sabremos, además, la diferencia entre el simple funcionario del Estado, el que se limita a transmitir conocimientos, y el maestro, quien hace que lxs jóvenes, lxs hijxs del pueblo, sean capaces de construirse, en los grandes intersticios de la estandarización, como sujetos creativos, críticos y activos, ante la falsa neutralidad que un día nos persiguió por nombrar tanto a los y las 30.000 desaparecidos como a Santiago Maldonado. Si somos la falla en el sistema educativo por reclamar el derecho al salario digno junto al conjunto de las demandas sociales, si somos la falla en el sistema educativo por politizar la educación yluchar contra el gobierno que nos arrebata el futuro arrojándolo al hambre y a la pobreza, que así sea. En nombre de Carlos Fuentealba, de Sandra y de Rubén, y por una educación pública de calidad, seguiremos reivindicando nuestro día el próximo 4 de abril.

 Hoy 11 de septiembre, en apoyo a la lucha y a la medida de paro de casi ocho semanas, que llevan a cabo lxs docentes de Chubut, seguiremos enseñando en las aulas y aplicando la pedagogía de emancipación en la calle.

(*) Guillermina Galán es docente y estudiante del Profesorado de Lengua y Literatura.

 Nota de opinión exclusiva para Cadena BA. 11 de septiembre de 2019.