Emiliano Aquino soñaba con viajar, pero nunca imaginó que su primer
destino fuera del país sería Estocolmo, en Suecia, y para representar a
la Argentina ante un jurado internacional. Él, junto a sus compañeros y
docentes de la escuela Juan García de Cossio de San Roque, en
Corrientes, llegaron a la final de un concurso mundial por el agua
gracias a una investigación de control biológico del Aedes Aegypti, el
mosquito transmisor del dengue.
"Todavía no lo puedo creer; hasta
que no pise sueco no voy a entender cómo sucedió tan rápido. Esto sirve
para mostrar que los chicos del interior del país también queremos
mostrar lo que hacemos y nos interesa mucho la naturaleza", cuenta
emocionado este joven de 17 años que ama jugar al fútbol y ayudar a su
papá en el campo.
Aquino y Micaela Linera serán los representante
de este curso en el que mostrarán su proyecto por el que demostraron
que un pez, la tararira negra, puede ser un controlador biológico de la
reproducción del mosquito ya que se alimenta de sus larvas.
"La
investigación empezó con un trabajo de campo de todo el curso. Los
chicos primero hicieron un monitoreo de 27 manzanas del pueblo para
constatar la presencia del vector. En 21 de esas manzanas dio positivo.
Cuando tuvimos ese resultado pasamos al segundo paso, que fue instalar
peceras y observamos que cada pez podía ingerir hasta 300 larvas por
día", detalla Leonardo Amarilla, uno de los profesores que ayudaron a
los chicos a participar de este concurso.
La iniciativa impulsada
por la Asociación Argentina de Ingeniería Sanitaria y Ciencias del
Ambiente, AIDIS Argentina, y apoyada por AySA, tiene como momento
cúlmine la premiación en Estocolmo del International Stockholm Junior
Water Prize, considerado el Premio Nobel del Agua.
Amarilla,
quien en el 2005 también compitió en Estocolmo con otros alumnos con su
trabajo "Comportamiento alimentario de Belostoma Elongatum y su
importancia sanitaria", había obtenido el segundo lugar en el podio.
"Este
trabajo sigue la misma línea que aquel en el que participamos. Hay que
aclarar que es una investigación escolar, pero mejoramos el diagnóstico
al tomar lo que el jurado nos fue señalando así como también los aportes
de los científicos de la Universidad Nacional del Nordeste", explica el
profesor.
Amarilla agrega que en este caso hallaron una especie
que requiere menos cuidados que otras y es más fácil de conseguir: "La
tararira negra se usa aquí como carnada y se puede comprar una bolsita
por 20 pesos, no es que la gente tiene que ir a pescar. La idea también
es que cada uno pueda tener su pecera, si quiere, como forma de control
biológico. Pero obviamente que si en el fondo de su casa tiene cacharros
con agua, esto no sirve. Es un complemento a las tareas de prevención y
educación que ya se realizan".
En San Roque, un pueblo de 8500
habitantes, la conciencia sobre los peligros del dengue es constante. La
localidad está dividida en siete zonas en las que la municipalidad, los
médicos del hospital, los bomberos y los docentes hacen tareas de
promoción y prevención. "En la materia Ecología cuando empezamos a ver
biocontroladores empezó a surgir esta idea y la participación en este
concurso", agrega el profesor y recuerda que 2016 se produjo en la
Argentina la peor epidemia de dengue de la historia.
El jueves, a
pocas horas de que los chicos partieran para Estocolmo, recibieron el
diploma de finalistas de este importante concurso. "Tuve el honor de ser
uno de los impulsores de este premio, allá por el año 1998, y quiero
destacar la importancia del esfuerzo conjunto para mantener iniciativas
de este tipo que cambian la vida de los estudiantes que participan",
expresó José Luis Inglese, presidente de AySA y promotor de la edición
argentina del Junior del Agua.
Además de esta distinción,
Amarilla indicó que el colegio obtuvo otro reconocimiento por "Lo que se
viene después de las inundaciones". En este caso, el proyecto de
investigación que realizaron el año pasado durante las inundaciones en
San Roque, lo presentaron en el Ministerio de Educación de la Nación y
lograron un pasaporte para participar de la Cumbre de Estudiantes de
Secundaria por el Día Mundial de Concientización sobre Tsunamis que se
realizará desde el 31 de octubre al 1 de noviembre en Wakayama (Japón).
"En
Corrientes y en Misiones tenemos mucha conciencia de esto que pasa con
los vectores como el Aedes Aegypti, pero lo más importante no es el
premio en sí, sino la experiencia que le queda a los chicos de haber
podido conseguir este premio y de representar a su país", dice Amarilla.
Los
estudiantes participarán así de la Semana Mundial del Agua, que se
celebrará hasta el próximo viernes. Tras su paso por Buenos Aires,
además una placa, un diploma y consiguieron la publicación de su trabajo
en la revista "Ingeniería Sanitaria y Ambiental". (Infobae)
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