18-06-2026
El dolor de dos familias en la desgracia

 

Micaela estaba por terminar la primaria. Bárbara tenía 29 años y trabajaba en la Junta Electoral de la Provincia. Marisol Pereyra había sido compañera de Susana Bartoli. Juntas, todas encontraron la muerte.

Bárbara Santos, estaba separada hacia tres años y actualmente tenía una relación conflictiva con el único imputado, Osvaldo Martínez. Se había desempeñado como moza en varios bares de la ciudad pero hace unos meses había logrado ingresar a trabajar como empleada en la Junta Electoral de la Provincia, donde se desempeñaba en la sede de 13 entre 32 y 33.

 

La nena de once años, Micaela, iba al 6 grado D del turno tarde del colegio San Cayetano. Ya casi terminaba la primaria y planificaba su fiesta de egresados. Le gustaba jugar al hockey, era buena compañera y alumna.

 

Susana Bartoli tenía 63 años, era viuda y estaba por jubilarse de su trabajo de toda la vida en la Justicia, donde se desempeñaba como secretaria administrativa de una Cámara Civil. Había sido compañera de Marisol Pereyra quien tenía 35 años, estaba divorciada y era madre de dos nenas.

 

Según relató hoy su padre, Marisol estaba allí de casualidad porque la habían invitado a una cena. "Ella estaba allí como invitada y desgraciadamente vino esta bestia y pasó lo que pasó", dijo.

 

Dos familias destrozadas y cuatro muertes inentendibles como saldo de una masacre que se registró el sábado por la medianoche en el barrio de La Loma.