Un incómodo murmullo inquieta desde el martes pasado al ala dura del
Gobierno. Es el rumor instalado en los pasillos de Comodoro Py, sede de
la Cámara Federal de Casación Penal, que esta semana se expedirá sobre
el pedido de excarcelación del líder mapuche Facundo Jones Huala.
Las
especulaciones sobre la decisión judicial acercan malas noticias para
la cartera de Seguridad: en los pasillos de Retiro pronostican que, por
voto de mayoría, la Sala II del tribunal, integrada para resolver este
caso por los jueces Alejandro Slokar, Ana María Figueroa y Eduardo
Riggi, se impondrá la prisión domiciliaria al lonko mapuche.
Existe
un elemento objetivo que sustenta esa especulación: en su dictamen, el
fiscal general Javier de Luca solicitó la morigeración de las
condiciones de detención de Jones Huala, habida cuenta que desde hace un
año cumple prisión preventiva en el Penal de Esquel. Esa situación para
De Luca se ha prolongado demasiado en el tiempo, argumentó.
Se
trata del mismo fiscal federal que siete meses atrás pidió que mientras
se tramitaba el proceso de extradición a Chile se le denegara a Huala la
excarcelación. De Luca dijo entonces que existían "indicios de peligro
de fuga" en el caso de que se le concediera la libertad" al lonko, como
viene solicitando su defensa. Fue también ese representante del
Ministerio Público Fiscal quien abogó para que en aquel entonces cesara
la indefinición judicial y se acelerara el juicio de extradición.
Finalmente, en marzo pasado el juez federal de Bariloche, Gustavo
Villanueva, hizo lugar al pedido del país vecino. La justicia chilena le
imputa los delitos de incendio en lugar habitado, tenencia de armas
caseras y violación de la ley de extranjería. Se trata de hechos por los
cuales el resto de los imputados ya fueron sobreseídos.
La
posible prisión domiciliara de Jones Huala, con o sin tobillera
electrónica, puso en alerta a la ministra Patricia Bullrich en momentos
de relativa calma del indigenismo radicalizado. No sólo la inquieta una
posible reorganización del RAM o de sus derivados, como el Movimiento
Autónomo del Puel Mapu, que también reivindica la territorialidad
mapuche y su lucha por todos los medios, sino además el tiempo que se
tome la Corte Suprema de Justicia para decidir su extradición.
En
los hechos, ese cuadro de situación supondría que el líder mapuche
vuelva a instalarse en el Lof de Cushamen, el predio de la estancia
Leleque usurpado tres años atrás al Grupo Benetton, donde murió ahogado
Santiago Maldonado y donde el lonko fijó residencia.
Sobre ese
enclave y sus integrantes, muchos de ellos todavía sin identificar,
pesan sospechas tanto del Gobierno como de la Justicia Federal que
abonan la hipótesis que desde allí se urdieron o al menos se alentaron
varios de los 90 atentados y sabotajes que se atribuyó Resistencia
Ancestral Mapuche (RAM) en el sur. Esas causas están prácticamente
paralizadas ante la falta de pruebas que logren identificar a posibles
imputados por incendios a puestos y casillas forestales, disparos
intimidatorios contra empleados de la Compañía Tierras del Sud,
interrupción del tren La Trochita, incendio a la Estación Bruno Tomae en
El Maitén y reiterados hurtos de ganado, entre otros hechos
investigados.
Jornada atípica
El martes fue una
jornada inusual en la sala de audiencias de la Cámara de Casación. Un
nutrido público indígena siguió el encendido alegato de Sonia Ivanoff,
la abogada del lonko, que exigió se le conceda la excarcelación. "Preso
político con un Código Penal aparte sólo para él", alegó.
"Confinamiento ilegítimo" y "criminalización del derecho indígena en la
Patagonia", añadió.
Los camaristas Alejandro Slokar y Ana María
Figueroa, vinculados a la doctrina más progresista, la escucharon con
atención. El gesto adusto de Eduardo Riggi, autor de un fallo hasta
ahora inédito que podría agravar la situación procesal del hermano del
lonko, Fausto Jones Huala, por su participación en el presunto
enfrentamiento con fuerzas de seguridad en Villa Mascardi, reveló lo que
el ala más conservadora de la Justicia piensa sobre los reclamos
radicalizados y violentos en el sur.
Riggi lo puso por escrito.
Lo hizo al pronunciarse sobre el pedido de excarcelación del menor de
los Huala: "Nos encontramos frente a un individuo—sentenció—que forma
parte de una organización que ha demostrado una escasa predisposición a
ajustar su proceder a las reglas sociales de conducta y convivencia,
extremo que a su vez sustenta la sospecha que no habrá de acatar las
obligaciones procesales que se le impongan, más aún cuando miembros del
movimiento mapuche que integra han efectuado manifestaciones públicas
instando a realizar acciones que se dirigen a desconocer el estado de
derecho y las instituciones legalmente constituidas. En definitiva, la
Constitución Nacional y el orden democrático".
Y coronó su fallo
con una advertencia al tribunal inferior que sustancia esa causa:
puntualizó que al profundizarse la investigación sobre los sucesos en
Villa Mascardi, se evaluara si el accionar de los mapuches no encuadra
en un "atentado al orden constitucional".
En ese marco, está
cantado cuál será la postura de Riggi frente al pedido de excarcelación
del líder indígena. No obstante, durante la audiencia del martes, fue la
camarista Figueroa, sometida a un pedido de juicio político en el
Consejo de la Magistratura, quien introdujo explícitamente en el debate
la posibilidad de que el lonko pueda gozar de prisión domiciliaria.
Según fuentes judiciales, será Slokar, de conocida postura garantista, quien inclinaría la decisión para un lado o para otro.
Situación judicial compleja
En
tanto, la situación judicial del lonko se agravó por dos nuevos
procesamientos en la justicia federal que le imputa actos de incitación a
la violencia e intimidación pública, resoluciones que han sido
apeladas. Mientras tanto, en una tercera causa, el lonko enfrenta un
juicio oral en la justicia provincial de Chubut por la usurpación del
predio de Benetton.
El grupo italiano, el mayor terrateniente
extranjero en el sur del país, viene batallando en los tribunales para
lograr una condena penal de Jones Huala y de los miembros de su
comunidad. Les atribuyen un cúmulo de delitos que todavía no han logrado
probar.
No obstante, en la Compañía Tierras del Sud Argentino,
representada por el exjuez Oscar Salvi, esta semana respiraron
aliviados. Lograron que la Cámara Federal de Comodoro Rivadavia revocara
un fallo del magistrado Gustavo Lleral y ordenara que los atentados de
la RAM se investiguen "por conexidad". Es decir, que los sabotajes
denunciados por el grupo Benetton se acumulen y sean investigados junto a
los cortes de la ruta 40, frente a la lof de Cushamen. Allí mismo donde
murió ahogado Santiago Maldonado y donde el 13 de marzo de 2015 Facundo
Jones Huala y su comunidad plantaron por la fuerza la bandera mapuche
de "territorio recuperado". (Infobae)
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