28-07-2026
"El 25 de mayo no es un acto protocolar" por Daniela Leiva Seisdedos (*)
Nuestra historia no debe ser una mera formalidad, no es un acto hierático el 25 de mayo.  El mismo no debe ser que se parezca al hecho de solo cumplir con una especie de rituales: vender empanadas, comer locro, hacer tortas fritas, ect. Tenemos que tomar a estas fechas como el  proceder de unos verdaderos hijos de aquello que denominamos "Patria". Las empanadas, pastelitos, recordar a la colonia deben costumbres argentinas con un valor.

 Esto no depende de un solo grupo o de varios que actúen en forma separada, sino de cada uno de nosotros, independientemente de nuestras condiciones sociales e ideológicas, que muchas veces nos dividen. 

La patria es de todos, no de unos iluminados. Lo cierto es que este tipo de fechas ponen en juego nostalgias y símbolos intuitivos de nuestras identificaciones nacionales aunque sepamos o seamos conscientes de las distancias que prevalecen entre aquel pasado, y la Argentina del presente. 

Todos buscamos nuestro propio bien, el de nuestra familia hasta el de nuestras amistades, pero cabe preguntarse:¿hay alguien que busque concretamente el bien de aquello que nos agrupa muy por encima de todo eso, como es nuestro país?

La Revolución de Mayo no fue tan pacífica como aparentó y muchas veces se impuso con violencia ante sus opositores. Como toda ruptura, ella trajo aparejada temores, desgarros y dolor. 

Cada año, desde 1813, fecha en que la Asamblea instituye el 25 de mayo como fiesta patria homenajeamos un cumpleaños en el que todos imprimimos en esos ideales de 1810 nuestros nuevos ideales. 

Es indudable que para asumir el rol protagónico que nos corresponde en la historia actual de nuestro país, todos, sin excepción, necesitamos el valor de Cornelio Saavedra, la cultura y tesonería de Mariano Moreno, la decisión de Juan José Paso, la inspiración de Belgrano, el entusiasmo de Castelli, la caridad de Alberti, la aptitud de Azcuénaga y el desprendimiento nacional de Matheu y Larrea ellos eran españoles. Es nuestro deber, entonces, recoger la herencia de estos grandes patriotas y preguntarnos ¿ hoy quiénes son nuestros patriotas?

 No es fácil hacer una revolución, no es simple poner al prójimo por delante de nosotros, pero cuando las personas de bien se unen en un sueño superador y no claudican ante la adversidad, los resultados son valiosos, poderosos y determinantes. Nuestra Argentina es todo esto.

El Bicentenario de nuestra independencia que esta próximo, entonces, nos ofrece la extraordinaria oportunidad de volver a mirarnos en el espejo de 1810 para comprender que, como antes y como siempre, depende de nosotros, de nuestras conductas y de nuestras acciones mejorar las condiciones de la vida en sociedad.

La historia es maestra de vida como decía Cicerón.

(*) Profesora de Historia. Directora de la Revista Educativa El Arcón de Clio.