09-08-2026
30-03-2016 | Consecuencias de la fuga de los condenador del triple címen
Denuncian que Albarracín y Piermarini "liberaron zona" para la fuga de Lanatta y cnia. del Penal de Alvear
La presentación fue formulada ante el fiscal de Azul, Cristian Citterio por el abogado Héctor Flores, defensor del ex director de esa cárcel, Manuel Guebara; de la alcaide Raquel Godoy y del cabo Ezequiel Dos Santos, pasados a disponibilidad tras la fuga. Godoy además señaló que no tuvo nada que ver y pidió "volver a trabajar".
El ex subsecretario de Política Criminal César Albarracín, la ex jefa del Servicio Penitenciario Bonaerense María Florencia Piermarini y otros ex funcionarios fueron denunciados en la causa por la fuga del penal de General Alvear de diciembre del año pasado, acusados de haber liberado la zona para que se concretara el escape de los hermanos Lanatta y de Víctor Schillaci.

La presentación fue formulada ante el fiscal de Azul, Cristian Citterio por el abogadoHéctor Flores, defensor del ex director de esa cárcel, Manuel Guebara; de la alcaideRaquel Godoy y del cabo Ezequiel Dos Santos, pasados a disponibilidad tras la fuga.

En la denuncia, a la que accedió Télam, Flores pidió que se investigue no sólo a Albarracín y a Piermarini, sino también al ex director general de Coordinación Claudio Cardo, al ex director general de Seguridad Marcelo Rotger y al ex jefe del Complejo Zona Centro, Jorge Bolo.

Les imputa los delitos de "desobediencia a una orden judicial, abuso de autoridad, violación de los deberes de funcionario público y favorecimiento de evasión".

Para Flores, los funcionarios públicos mencionados "en forma abusiva, crearon las condiciones necesarias para que se libere la zona", y así dejaron un escenario propicio para la evasión del penal de máxima seguridad.

El hecho más grave que se denuncia es que el 15 de octubre, alrededor de dos meses y medio antes de la fuga, Albarracín se presentó en la cárcel de Alvear y ordenó al director (Guebara) retirar una cámara que monitoreaba a los tres presos en el sector de Sanidad.

Esto surge de la declaración que prestó Guebara en el sumario administrativo abierto en el Servicio Penitenciario Bonaerense tras la fuga y que fue aportada a la causa.

Guebara afirmó que como en el penal no había cámaras, un empleado aportó una propia para filmar y grabar a los Lanatta y a Schillaci, lo cual se realizó desde el 5 de agosto hasta el 15 de octubre, cuando Albarracín concurrió al penal.

Según el director, ese día, en presencia del jefe del complejo, Albarracín "habló de las directivas, de que era algo político que restringiera las visitas y le pidió que saque la cámara, que se la iba a llevar y no le dio motivos".

Guebara dijo que era "inédito" que fuera el subsecretario a bajar lineamientos sobre estos internos a la unidad y que tras las elecciones presidenciales del 25 de octubre, se comunicó la jefa del SPB y le dijo que no filmara nunca más porque "no servía".
Por eso, poco después llegó por correo la cámara aportada por el empleado y le fue devuelta.

Pero según el letrado, todo comenzó el 5 de agosto, cuando las autoridades del penal fueron "desplazadas" por los funcionarios políticos y penitenciarios mencionados, quienes resolvieron que los tres internos fueran al sector de Sanidad contra su voluntad.

Esto sucedió tres días después de que Martín Lanatta diera una entrevista televisiva en la que vinculó al entonces jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, con el triple crimen de General Rodríguez y el tráfico de efedrina.

Además, según la denuncia, se desobedeció la orden de la jueza de Ejecución Penal 1 de Mercedes, Marcela Otermin, que había dispuesto su alojamiento en otro sector teniendo en cuenta el antecedente del intento de fuga de los presos, en 2013, del penal de Sierra Chica.

Esta decisión dejó a los presos a cien metros de la salida de la prisión, cuando antes se encontraban a mil metros, destacó Flores, quien sostuvo que Piermarini "forzó" esta situación pese a que los presos querían quedarse donde estaban porque ya se habían habituado.

Otra irregularidad denunciada es que antes de la fuga se retiró a oficiales alcaides mayores de la custodia del sector de Sanidad por orden de Bolo, jefe del complejo, con el argumento de que "dado que habían pasado las elecciones no tenía mucho sentido".

Una alcaide pide volver a trabajar

La alcaide Raquel Godoy, quien prestaba servicio en el  Penal de General Alvear y luego del escape de los condenados por el triple crimen de General Rodríguez fue pasada a disponibilidad preventiva y cobra solamente la mitad del sueldo hasta que se resuelva su situación, afirmó no tener nada que ver con la fuga y pide volver a trabajar.

La alcaide del Servicio Penitenciario Bonaerense, Raquel Godoy que estaba de guardia en el Penal de General Alvear la madrugada del 27 de diciembre del año pasado, cuando se fugaron los hermanos Cristian y Martín Lanatta y Víctor Schillaci, aseguró hoy que no tuvo nada que ver con la fuga, que los presos le dijeron que iban a ser rescatados en helicóptero, y pidió que la dejen volver a trabajar, ya que fue separada del cargo.

"El 26 de diciembre era sábado y era mi cumpleaños. Tomé la guardia a las siete de la mañana y fue un día normal, con visitas. A mí me tocaba trabajar hasta las siete del otro día", relató a Godoy a Télam, quien cumplía tareas como subjefa de turno.

La mujer, cuya función era recorrer el penal y controlar que cada efectivo estuviera en su puesto, dijo que a la 1.45 del día siguiente se produjo un cambio de guardia de sus compañeros y al mismo tiempo "se encendió la bomba de agua, que hace un ruido que no te deja escuchar nada".

"Entonces escucho un ruido a llaves y a un oficial que se va caminando por el pasillo. Pensé que le iba a pasar novedades al otro, pero de repente, mientras estaba escribiendo en un libro, veo a los tres internos", contó Godoy.

La mujer remarcó que los presos vestían uniformes del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB) -conocidos como "tricota"- y que los habían conseguido con anterioridad a la fuga.

La alcaide afirmó que les dijo "ustedes son los Lanatta, ¿qué hacen acá?" y que Martín le respondió: "Está tomado el penal, vamos a hacer salir a 60 internos. Colaborá y te vamos a resguardar en el baño".

A continuación, mientras la amenazaban con un arma que sería una pistola, la llevaron a un baño, la tiraron al piso, le taparon la boca y como ella estaba muy asustada le dijeron: "No somos violadores, no te vamos a hacer nada".

"Después me ataron las manos y las piernas para atrás con unos precintos negros. Yo les pedí que me dejaran la puerta entreabierta y ellos me dijeron: 'Esperá una hora y gritá. A nosotros nos levanta un helicóptero'", aseguró, mientras recuerda que todavía tiene las marcas de ataduras en las muñecas.

Godoy señaló que cerca de una hora después empezó a escuchar voces que decían "a Raquel Godoy se la llevaron" y poco después tres compañeros la encontraron y la desataron.

"Yo creo que ellos tuvieron ayuda, pero tuvieron suerte también. Además hubo negligencia en parte del personal", afirmó la mujer, al ser consultada sobre si creía que hubo complicidad de efectivos del SPB en la fuga.

Sobre si era seguro el sector de sanidad donde estaban alojados los presos, Godoy opinó que "lo ideal hubiera sido que estuvieran en sector 1 del penal", aunque allí había rejas y puertas blindadas como en cualquier celda.

"El 30 de diciembre me dejaron en disponibilidad y yo declaré todo ante el fiscal (de Azul Cristian Citterio) como testigo. No estoy imputada de nada en la Justicia, no tengo nada que ver y no sé lo que pasó", remarcó Godoy, que dijo estar viviendo "como una película o un sueño".

La alcaide, madre de una niña de 4 años y con 16 años de antigüedad en el SPB, enfatizó que tiene un "legajo intachable", que es una persona "calificada" y que sólo faltó al trabajo cuando tuvo a su hija.

También recordó que en enero estaba por ser ascendida a alcaide mayor, luego de haber completado sus estudios secundarios y haberse recibido de técnica en Administración de Recursos Humanos.

Sin embargo, debido a su pase a disponibilidad, trabaja repartiendo boletas en la calle, cuidando a una abuela y en un maxikiosco.

Por eso pidió a la gobernadora María Eugenia Vidal "que investigue y que haga justicia con los que tienen que ver con la fuga y no con los que ese día estaban trabajando".

Los hermanos Cristian (44) y Martín Lanatta  (42) y Ví­ctor Schillaci (35) huyeron del penal tras robar un auto Fiat 128 que estaba estacionado en el playón de la cárcel, y llevarse cautivo a un guardia.

Mientras permanecieron prófugos, los evadidos balearon a dos efectivos de la Policí­a bonaerense durante un control de tránsito en la localidad de Ranchos e hirieron a otros tres gendarmes durante los procedimientos que terminaron con las recapturas en Santa Fe 15 días después.

Por su presunta colaboración en la fuga, estuvieron detenidos, pero luego fueron excarcelados, Marcelo "El Faraón" Melnyk (35), dueño de una pizzerí­a de Quilmes; el oficial penitenciario César Tolosa, jefe de guardia de la cárcel de Alvear; Franco Schillaci (32), hermano del prófugo, y Elvira Martí­nez (55), ex suegra de Christian Lanatta.