08-08-2026
07-01-2016 | Fugados del triple crimen
Detuvieron de nuevo al jefe del penal de Alvear, sospechado de ayudar en fuga a criminales de la efedrina
Se trata del subprefecto César Tolosa, quien ya estuvo preso en la comisaría de Tapalqué. La involucran testimonios de guardiacárceles y un preso.

El dato de los investigadores es que en la fuga de los hermanos Martín y Cristian Lanatta y Víctor Schillaci del penal de General Alvear fueron asistidos por lo menos por tres autos afuera del penal de General Alvear y luego recibieron apoyo narco en distintos puntos de la provincia, con pistas falsas para distraer a la Policía y hasta con el ataque al puesto policial de Ranchos, para que los delincuentes escaparan con mayor facilidad. En ese marco, la justicia ordenó detener nuevamente al subprefecto César Luis Tolosa, jefe de seguridad de la cárcel, que ya estuvo detenido en la cárcel de Tapalqué.

Ocurre que dos guardiacárceles que escucharon a los condenados por el triple crimen escapar esa noche posterior a navidad, entre ellos los que fueron tomados de rehenes, declararon que los prófugos dijeron tener "todo arreglado" para irse del penal por un acuerdo con el jefe.

Además, un preso cuenta que Tolosa ofreció dinero a los penitenciarios para que dejaran la puerta abierta y facilitar el escape.

El fiscal de Azul que investiga la fuga, Cristian Citterio, busca testimonios para establecer el nexo de Tolosa con la red delincuencial afuera de la cárcel, que permitió la fuga a los condenados por el triple crimen de General Rodríguez escapar del penal.

Tolosa ya había sido detenido por orden del gobierno bonaerense y estuvo alojado en la cárcel de Tapalqué pero fue liberado poco después de las primeras instrucciones preliminares por falta de pruebas.

Cabe recordar que los hermanos Lanatta y Víctor Schillaci escaparon de la Unidad 30 de General Alvear el 27 de diciembre a las 2.30, vestidos con ropa similar a los uniformes penitenciarios, luego de reducir a dos guardias y maniatarlos con precintos y de tomar como rehén a otro, al que forzaron a acompañarlos en un Fiat 128. Si bien a este auto tuvieron que empujarlo para arrancar, cerca de ahí lo abandonaron para subirse a una camioneta negra que fue registrada por cámaras de seguridad; los problemas para la policía empezaron después, cuando se sembraron pistas falsas y varios vehículos aparecieron quemados, registrándose además el ataque a efectivos en Ranchos, pero se presume que estos hechos no eran los prófugos sino para engañar y allanarles el terreno en la huída.