05-06-2026
21-02-2014 | complicó a dos de los acusados
Javier Quinterno declaró en el juicio por delitos lesa humanidad en causa La Cacha
Fue este miércoles, el reconocido militante radical y ex concejal platense, Javier Quinterno dio detalles precisos del funcionamiento del centro clandestino de detención "La Cacha", que funcionó en un predio de Lisandro Olmos.
Héctor Javier Quinterno, relató ante el Tribunal Oral Criminal Federal 1 de La Plata las circunstancias de su desaparición, que se extendió 36 días en el centro clandestino de detención conocido como "La Cacha". Su caso forma parte de una larga lista en la que están imputados 21 sospechosos de haber ejecutado delitos de lesa humanidad durante la última dictadura cívico militar. Indicó a uno de los acusados como integrante de la patota que lo secuestró y complicó a un ex integrante del Destacamento de Inteligencia 101 del Ejército. 

En 1977; Quinterno cursaba el segunda año de la carrera de Ciencias Económicas y residía en el Centro de Estudiantes de Saladillo, ciudad de la que es oriundo. La pensión estudiantil estaba ubicada en la esquina de 3 y 50, a pocas cuadras de los estrados en los que expuso nuevamente su caso. La noche del 2 de julio de ese año, cuando regresó a su domicilio, se encontró con "gente desconocida". "Me ordenaron que ponga las manos contra la pared", afirmó Quinterno, quien además agregó que días antes el Ejército lo había ido a buscar a la casa de sus padres en su ciudad natal. 

Así comenzó su periplo, que continuó en "La Cacha" durante más de un mes. Las primeras cuatro horas en el centro clandestino las pasó parado contra una pared, respondiendo preguntas sobre su actividad política. Quinterno militaba desde los 14 años en la Unión Cívica Radical y escribía artículos de opinión para el diario "El Argentino" de su pueblo. Ese dato corporizó la información brindada por el acusado Anselmo Pedro Palavezatti, quien en su declaración indagatoria del pasado 8 de febrero. El Teniente Coronel fue jefe de la sección Reunión Interior. Negó ser oficial de "operaciones" y dijo que su tarea era recabar información analizando medios de comunicación gráficos de la época. Luego elaboraba un informe y lo elevaba a sus superiores y dijo "desconocer" lo que la plana mayor militar hacía con la información colectada. "Nosotros colaborábamos en forma muy sencilla, hacíamos inteligencia primaria", dijo ante los jueces, informó Diagonales.com. 

Detención

De la redada militar que comenzó en Saladillo y terminó con su captura en La Plata, los represores se llevaron un ejemplar de un libro de poemas de su autoría: "La triste realidad de Argentina y América Latina". Tras el secuestro su destino fue el piso, esposado a una argolla durante dos días, cuando nuevamente los represores lo interrogaron por su militancia. "El interrogatorio fue a los golpes", describió el concejal. Ubicó al acusado Héctor Acuña, alias "El Oso", como el jefe del operativo en el que fue raptado. 

"Me acusaban de tener una doble militancia marxista, me decían 'vos sos un zurdo escondido', pero yo militaba en la Juventud Radical donde éramos muchos entonces", recordó. Tras la golpiza volvió a su colchón frío y húmedo que profundizaban su cuadro crónico de asma. En ese marco otros detenidos le enseñaron el "código de supervivencia". Luego de advertirle que sería torturado con picana le aconsejaron que tenga "ideas ordenadas, argumentos cerrados, gritar fuerte para mitigar algo el paso de la corriente por el cuerpo, no comer ni beber luego de la tortura y buscar la forma de desestresarse como pueda". 

A los tres días volvió a ocurrir lo mismo. "Esta vez me hicieron desvestir y me pasaron corriente eléctrica por todo el cuerpo, atado a una cama", señaló Quinterno. "Como yo grité, me aplicaron en la boca y la garganta. Se me formó una costra grande en el paladar por la quemadura", contó el exconcejal radical platense, al tiempo que agregó "después estuve un día sin poder moverme". 

Quinterno relató que pasaron otros tres o cuatro días y se le acercó un represor apodado "ingeniero" y su compañera, una tal Marina ("colaboradora" de los guardias de La Cacha), quienes le propusieron llevar a cabo una discusión política. "El 'ingeniero' me dijo que la Junta Militar no había tenido otra opción que el golpe de Estado. Me hizo un planteo filosófico político", manifestó el militante radical. 

Durante su detención Quinterno pasó por distintos ambientes de los viejos talleres de Radio Provincia, donde funcionaba "La Cacha", en Lisandro Olmos. "El sótano era un lugar extremadamente lúgubre, húmedo, que tenía ratones que venían a morder pies y manos a los que estábamos en el piso", señaló el testigo, que asimismo contó que vio que entre los detenidos había mujeres embarazadas y señaló a la madre los mellizos Reggiardo Tolosa

En relación al baño del lugar señaló que en la puerta había un afiche que ironizaba a la figura del jefe Montonero, Mario Firmenich. Sobre una foto de él estaba la leyenda "Yo los dejé en Argentina y disfruto del dinero en París". 

Quinterno, además, recordó que por el centro clandestino pasaban integrantes de distintas fuerzas de seguridad: Ejército, Servicio Penitenciario, Armada y servicios de inteligencia. 

Según pudo deducir de las actitudes de los oficiales, "el Servicio Penitenciario tenía decisión en los grupos de tareas", sostuvo para luego señalar a Raúl "El Oso" Acuña, como uno de los jefes del lugar, que tenía poder de mando sobre el resto. 

El ex concejal de La Plata contó también que en oportunidad de concurrir al baño vio que tenía pegada una etiqueta con la leyenda: "posible baja". Esto le hizo pensar en dos posibilidades, que sería eliminado o liberado. 

En efecto, Quinterno recuperó su libertad en julio de 1977. Hubiera salido unos días antes de no haberse accidentado el auto que lo llevaba a bordo, en un baúl. Los represores cayeron en una zanja y regresaron al centro clandestino, por eso su liberación se demoró unos días. El 8 de julio fue dejado en un descampado en las afueras de La Plata, con cinco pesos para poder abordar un vehículo que lo llevara de vuelta al Centro de Estudiantes. 

Nombres 

El testigo recordó que entre sus compañeros de cautiverio había una "parejita de estudiantes secundarios" y logró identificar a la adolescente Silvia Bucci. "Los trajeron con los uniformes del colegio, eran de la Juventud Guevarista, de una escuela del Gran Buenos Aires", recordó. 

También mencionó a "Gerónimo" de la Juventud Guevarista. "Lo torturaron muy mal, se ensañaron por su militancia en el ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo)".. "Patricia Rolli; "Bichi, una mujer de unos 30 años; una pareja Anahí y 'Chango'; Raúl Elizalde; 'El Ruso'; 'La Negra'; 'El Negro', sindicalista de un frigorífico de Ensenada; 'El Negro' Luis, que venía de la ESMA, era un oficial Montonero, el médico Samuel Slutzky y Bettini". 

Otro punto saliente de su exposición fue cuando expuso que "existía un mecanismo de flujo de información entre los distintos centros clandestinos" y esa información "era analizada". 

En el rubro represores recordó que las guardias estaban integradas por "Los Carlitos que eran de la guardia marina". Además mencionó otros nombres o apodos como "Roberto, Pituto, Jota, Pelado, Amarillo, Pollo, Míster X, Pablo, Tarzán, Francés, Gallego, Mostaza, Willy, Loco, Inglés, El Gallego y Sérpico el baboso". 

Tanto el fiscal Hernán Schapiro como el defensor Juan Losinno preguntaron si estaba en condiciones de realizar un posible reconocimiento fotográfico de parte de los acusados. "No tengo inconveniente en ver fotos, pero desde mi parte no existe la posibilidad fáctica de reconocer a alguien, estuve los 36 días tabicado", fue la respuesta del sobreviviente y recordó que "en ningún momento" de la causa, tanto en la instrucción como en sus declaraciones anteriores "hice una identificación específica a nadie, no tengo rostros para identificar". 

Sobre el final de su exposición Quinterno aseveró que "no justifico ningún tipo de accionar fuera de la ley, de ningún grupo". En varios pasajes de su extensa declaración sostuvo que lo ocurrido en esos años negros fue el enfrentamiento de grupos "maniqueístas" y que no justifica a "las sociedades" que "burlan las leyes" al sostener que en aquel entonces "la Nación perdió el sentido de la civilización".