12-08-2026
12-08-2026 | SALUD
Solo 1 de cada 3 personas con obesidad sabe que tiene esta enfermedad
Así se desprendió de un informe en el cual se halló además que 4 cada 10 personas tenían un alto riesgo para la salud cardiovascular y metabólica.

La obesidad es una enfermedad crónica, multifactorial y progresiva y, de acuerdo con el reporte World Obesity Atlas 2025, desarrollado por la Federación Mundial de Obesidad, el 39% de los adultos en Argentina vive con obesidad.

Según datos del Ministerio de Salud del país, 20,4% de los niños y adolescentes de entre 5 y 17 años tienen la enfermedad que es la raíz indiscutida del síndrome hepato-cardio-reno-metabólico, uno de los mayores retos que enfrenta la medicina y que será tema central de la nueva edición del Congreso Internacional de Medicina Interna del Hospital de Clínicas de la UBA.

En la antesala del citado Congreso que se llevará a cabo este miércoles, el jueves y el viernes, el Servicio de Nutrición Clínica y Metabolismo del Hospital de Clínicas de la UBA anticipó resultados de la campaña Semana de la Obesidad 2026, en la que evaluó a 320 personas para detectar factores de riesgo asociados a la obesidad y sus complicaciones.

En el informe al que accedió la Agencia Noticias Argentinas, si bien el 80% de los participantes presentó obesidad (28% presentó obesidad de clase I, 24%  de clase II y 27% clase III), solo el 36% de los participantes refirió haber recibido alguna vez, de parte de un profesional de la salud, el diagnóstico de obesidad.

“Casi dos tercios de las personas con obesidad detectada nunca habían sido informadas de que tenían esta enfermedad. Esto refuerza la necesidad de estrategias de detección activa como esta”, sostiene la Dra. Pilar Quevedo (M.N. 124.023), jefa de la División Nutrición del Hospital de Clínicas de la UBA.

La especialista añadió: “Con una medición simple de peso, talla y cintura a cargo de un médico clínico generalista de familia ya es posible arribar al diagnóstico y empezar a cambiar la realidad de la persona con obesidad. La detección precoz evita consecuencias asociadas”.

Complicaciones de salud más frecuentes asociadas a la obesidad
El síndrome hepato-cardio-reno-metabólico, uno de los ejes del Congreso de Medicina Interna, resume cómo la obesidad, la diabetes tipo 2, la enfermedad cardiovascular, la enfermedad renal crónica y el hígado graso metabólico forman parte de un mismo proceso fisiopatológico.

En el 40% de las personas evaluadas en el Clínicas se encontró riesgo alto o muy alto de sufrir un evento cardiovascular, hipertensión arterial en un 36%, hígado graso (34%), osteoartrosis (31%), dislipemia (colesterol o triglicéridos elevados, en un 30%), diabetes (19%).

Asimismo, el 59% presentó valores elevados de presión arterial al momento de la consulta, el 30% un riesgo alto de padecer apnea del sueño y el 44% un riesgo intermedio. El 35% presentó fibrosis hepática significativa.

Impacto en la calidad de vida y la capacidad física
La obesidad no solo impacta en indicadores biológicos, sino también de forma sustancial en el bienestar físico y emocional cotidiano de las personas. Más allá del peso, en el Hospital de Clínicas se evaluó la distribución de la grasa corporal y el estado muscular y funcional, aspectos clave para dimensionar el riesgo real de cada paciente.

De esta evaluación, el 90% presentó riesgo cardiovascular “muy aumentado” según el perímetro de cintura, el 10% mostró valores compatibles con sarcopenia (pérdida de fuerza y masa muscular) y en el “test de la silla” (de funcionalidad física), el resultado estuvo alterado en 9 de cada 10 personas evaluadas.

Además, mediante un cuestionario los participantes reportaron el impacto de su estado de salud en la vida cotidiana: 70% refirió algún grado de dolor o malestar, 72% refirió algún grado de ansiedad o síntomas depresivos, 43% refirió alguna dificultad para caminar.

Quiénes participaron y qué se evaluó en el relevamiento
El perfil de los participantes fue mayoritariamente femenino (77%) y adulto (de 54 años de edad en promedio), con una alta proporción de personas sin cobertura de salud formal (33%) o con cobertura pública (PAMI: 32%). El 62% no realiza actividad física programada.

El circuito de evaluación incluyó: antecedentes de salud, antropometría y composición corporal, presión arterial y glucemia capilar, tamizaje de apnea del sueño, cálculo de riesgo cardiometabólico global, elastografía hepática y calidad de vida percibida. (NA)