La guerra de los Roses
19-07-2024
La guerra de los Roses
Por Carlos Fara @carlosfara
Una pareja se conoce en una subasta en una puja por un objeto. Se enamoran, se casan y parecen un matrimonio feliz, hasta que por un incidente terminan pele√°ndose. Ellos se esfuerzan por quedarse con la casa donde viv√≠an y ya que est√°n en proceso de divorcio, tratan de hacerse la vida imposible el uno al otro hasta el fin. No, no estamos relatando el gui√≥n de una pel√≠cula, estamos describiendo la puja dentro del PRO. 

Qui√©n ganar√° en esta puja ser√° imposible de saber hasta que dentro de un a√Īo se vea c√≥mo haya evolucionado la gesti√≥n presidencial. Mientras tanto, ser√° todo especulaci√≥n. A priori se deber√≠a decir que Bullrich hoy tiene mejor imagen en la opini√≥n p√ļblica, que est√° en un gobierno que, pese al fuerte ajuste, tiene un punto de equilibrio entre la aprobaci√≥n y la desaprobaci√≥n, y que la gran mayor√≠a del voto a ‚ÄúJuntos por el Conflicto‚ÄĚ de 2023 cree que se debe apoyar al libertario. Sin embargo, la realidad es muy din√°mica y la pol√≠tica muy compleja.

El Emir de Cumel√©n no pod√≠a quedarse de brazos cruzados mientras lo que construy√≥ con mucho esfuerzo se pierde como agua por la alcantarilla. La estrategia pol√≠tica b√°sica parte de hacerse fuerte en alg√ļn lado que permita obligar a otro actor a moverse en la direcci√≥n que se desea. Macri hasta ahora no logr√≥ eso y esta semana obr√≥ en consecuencia. Primero apareci√≥ el informe cr√≠tico de la Fundaci√≥n Pensar. Segundo, habl√≥ el primo Jorge sobre los fondos que le debe la Naci√≥n. Tercero, tuite√≥ el propio jefe. Cuarto, Ritondo present√≥ un proyecto por el mismo tema. Quinto y √ļltimo acto, la dejaron a Patricia Reina sin la presidencia de la Asamblea partidaria (que decide las alianzas). ¬ŅC√≥mo se llama la obra? La dirigi√≥ Danny DeVito‚Ķ El que debe estar ri√©ndose un rato es el pelado Larreta (‚ÄúYo te avis√©‚ÄĚ dir√≠an Los Fabulosos Cadillacs). 

Lo cierto es el PRO se fund√≥ para cambiar la pol√≠tica en la Argentina, entre otras cosas, y lleva una seguidilla de escenas que dejan p√©simas impresiones. Desde el desbarajuste interno que fue la primaria a ‚Äútodo o nada‚ÄĚ, el juego oscilante del l√≠der con Milei, y ahora esto. Terminar√° transmitiendo que tambi√©n es un partido donde se sacan los ojos como en los hist√≥ricos. Lo nuevo mut√≥ r√°pidamente a lo viejo.

Se generan muchos interrogantes sobre los modos del l√≠der fundador. Se supone que se debe conducir al colectivo, hasta d√≥nde sea posible, y en tanto y en cuanto no le desaf√≠en su rol de gran sintetizador. Pero parece que Macri no ley√≥ ‚ÄúConducci√≥n Pol√≠tica‚ÄĚ de Per√≥n, ni analiz√≥ sus t√°cticas y estrategias para manejar a la distancia durante 18 a√Īos semejante movimiento de masas. Se decidi√≥ por el purismo del cambio antes que por la conducci√≥n del poder. Primero inclinando la balanza a favor de su ‚Äďahora- ‚Äútraidora‚ÄĚ. Luego zigzagueando, creyendo que pod√≠a conducir a Milei. Resultado: necesit√≥ volver a la conducci√≥n formal del partido para recordarle a todo el mundo que √©l era el jefe. Cuando las decisiones se toman obligado por las circunstancias y no como una opci√≥n entre varias, todo se vuelve m√°s dif√≠cil.

Dicho esto, Macri pudo haber cometido muchos errores pol√≠ticos en el pasado, pero por sobre todas las cosas es calabr√©s, como a √©l mismo le gusta reconocerse. Esto significa que, a√ļn con un capital mal manejado, tiene poder de veto (como Cristina‚Ķ caramba, qu√© coincidencia!). Viene de familia ese aire de cobrarse cuentas pendientes. Esta semana tuvo su ‚Äú5 x 1‚ÄĚ: Patricia baj√≥ a un soldado de Ritondo, y Mauricio respondi√≥ al mejor estilo Per√≥n del ‚Äô55 (las cinco acciones las relatamos en el tercer p√°rrafo).
 
Veremos qu√© consecuencias tendr√° esto en la opini√≥n p√ļblica, pero por lo pronto no es una buena noticia para el oficialismo m√°s d√©bil desde 1983. El calabr√©s tiene una influencia en la mayor√≠a de la dirigencia partidaria, cuesti√≥n clave para ver c√≥mo se reflejar√° esta crisis en los bloques del Congreso. Como ya lo anticipamos en esta columna, a ‚Äújamoncito‚ÄĚ le iba a costar m√°s sacar cada ley, post Bases y paquete fiscal. Ahora eso significar√° sangre, sudor y l√°grimas. 

Pero si el gobierno siempre tiene que remar con la pol√≠tica, esta semana siguieron apareciendo signos de que los mercados est√°n dubitativos respecto a la sustentabilidad del esquema econ√≥mico, como lo venimos mencionando. Traducido significa 3 cosas: 1) si hay que retocar el crawling peg, recrudecer√° la inercia inflacionaria; 2) eso tendr√° alg√ļn efecto negativo en la sociedad; y 3) har√° m√°s reticentes a los dialoguistas facilitar tr√°mites parlamentarios. ¬ŅAcaso apuesta a profundizar la recesi√≥n para bajar la inflaci√≥n a palos, mostrar un gran logro y luego pasar a la unificaci√≥n cambiaria?

A favor de la gesti√≥n libertaria se pueden anotar 2 factores: uno es el persistente conflicto dentro de UP, onda ‚ÄúLa C√°mpora vs. Resto del Mundo‚ÄĚ, y el otro es que el caso Loan desplaza ampliamente en la atenci√≥n ciudadana a los temas econ√≥micos, complicando adem√°s al gobernador Vald√©s quien, al igual que su ex jefe Ricardo Colombi, tambi√©n quiere ungir a su hermano como sucesor (la otra vez termin√≥ mal).

Por √ļltimo ‚Äďy quedan mil cosas en el tintero- la que se mostr√≥ muy activa esta semana fue la Corte Suprema de Justicia. Tom√≥ definiciones al menos sobre cinco temas: caso Skanska, terrenos para los mapuches, sueldos de los legisladores del Parlasur, los afiches contra Cristina y la causa Nahir Galarza. M√°s all√° de √©ste √ļltimo, el resto implica lecturas pol√≠ticas. En dos son claramente llamados de atenci√≥n al kirchnerismo, y en otro ‚ÄďParlasur- un alivio financiero para el gobierno (con tir√≥n de orejas). Mientras, Milei quiere ampliar la Corte al estilo Menem (¬Ņpara tener una mayor√≠a propia?), justo cuando se podr√≠a avecinar un fallo definitivo a favor del gobierno de CABA por el tema de los fondos.

Un cartel en la BBC dice que no se debe creer en un rumor‚Ķ hasta que lo niegue el gobierno. Sugerencia: podr√≠an buscar una forma distinta de decir que no van a devaluar. No s√©‚Ķ quiz√° decir ‚Äúel que juega al d√≥lar, pierde‚ÄĚ, o algo parecido.

*Analista político.