22-07-2026
"Argentina: '39 años de Democracia... y por siempre a pesar de las dificultades'"
Por Gustavo Gabriel Zandonadi (*) @GustavoZandon11

El monólogo final de José Sacristán en "Solos en la madrugada" eran las palabras de un locutor de ficción, dirigidas a sus oyentes de ficción, para exhortarlos a tomar las riendas de sus propias vidas sin esperar que otros lo hagan por ellos. La historia está ambientada en la España posfranquista de finales de los 70, cuando dicho país comenzó a dejar atrás cuarenta años de dictadura.

"A partir de ahora y aunque sigamos siendo igual de minusválidos, vamos a intentar luchar por lo que creemos que hay que luchar" decía el personaje de Sacristán. Para los argentinos esas palabras fueron un envión para reclamar en las calles por la institucionalización del país. Durante el gobierno de Bignone la ciudadanía conquistó a golpes que debilitaron al gobierno militar, un clima de apertura que anticipó lo que se vendría después.

La presión de las continuas manifestaciones de una sociedad que retomaba la iniciativa, los ríos de tinta que corrieron por las portadas de los principales diarios que pusieron en tapa cuestiones que antes no se podían mencionar, y el hartazgo de vivir una década bajo estado de sitio, convencieron a los uniformados que había llegado la hora de convocar a elecciones, cuanto antes, mejor.

El 28 de abril de 1983 se difundió por Cadena Nacional de radio y televisión el Documento Final de la Junta Militar sobre la Guerra contra la subversión y el terrorismo. Lo que debía ser una rendición de cuentas terminó siendo un alegato político para defensa del accionar de las fuerzas armadas en el periodo 1976-1983. En ese documento los militares declararon muertos a los desaparecidos y encomendaron su juicio a Dios.

En julio de 1983 los militares dieron a conocer el calendario electoral. La convocatoria a elecciones quedó fijada para el 30 de octubre de 1983 y la entrega del poder para el 25 de mayo de 1984. En septiembre el,presidente Bignone promulgó la Ley de Autoamnistía. Frente a ello el peronismo decidió acompañar la iniciativa para hacer un borrón y cuenta nueva. El radicalismo se opuso desde el primer momento.

Radicales y peronistas decidieron cerrar sus campañas con sendos actos multitudinarios en el Obelisco. Raúl Alfonsín cerró su discurso recitando el Preámbulo de la Constitución, como de costumbre. Por su parte Herminio Iglesias, envalentonado por los cánticos de la militancia, quemó una corona mortuoria y un ataúd que simbolizaban a Alfonsín y a la Unión Cívica Radical. Este acto violento selló la suerte del peronismo en esas elecciones.

Pasaron 39 años. Hubo y hay muchos problemas, de todo tipo. Pero si algo estuvo seguro en la Argentina (a pesar de algún incidente) es el sistema democrático. Esta vez los argentinos aprendimos la lección.

(*) Bachiller Universitario en Derecho, periodista de oficio. 

Nota de opinión del 30 de octubre de 2022 exclusiva para Cadena BA.