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| "Democracia o Totalitarismo" | |||
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El general Reinaldo Bignone inició la transición democrática después de la derrota de Malvinas. Durante su gobierno hubo un nivel de apertura que fue preparando el terreno para la normalización del país después de muchos años de anormalidad. En ese marco es que apareció un señor de 56 años y padre de una familia numerosa. Ese hombre se llamaba Raúl Alfonsín. El caballito de batalla del candidato fue el preámbulo de la Constitución Nacional, guardando una continuidad histórica con Hipólito Yrigoyen, quien decía que su programa no era otro que la Carta Magna. Sin embargo, entre 1916 y 1983 las cosas habían cambiado un poco mucho. Con la democracia como bandera y en defensa de las instituciones, Raúl Alfonsín construyó su campaña con una promesa: "Con la democracia se come, se cura y se educa." Frase poco feliz si la analizamos un poco. Porque prometió algo muy básico: comida, hospitales y colegios ¿Cuándo en la Argentina, pese a otros males, había faltado algo de eso durante el Siglo XX?
Es poco feliz que un candidato haya prometido que iba a haber comida, hospitales y colegios. ¿Se puede vivir en un país que no ofrece garantías de acceder a esas tres cosas? Sin alimentación no se puede hacer nada. Un buen plato de comida es lo que impulsa a poner primera y arrancar. La salud debe ser protegida desde antes del nacimiento y hasta el último minuto de vida ¿A quién se le ocurría pensar que no debía ser así? La educación fue el gran instrumento de nivelación en la sociedad. El ascenso en la escala social era posible gracias al estudio. La ilusión de todo padre que no había podido tener una profesión soñaba con dejarle a sus hijos un buen apellido y un estudio. "M´hijo, el dotor"fue la gran obra teatral de Florencio Sánchez que daba cuenta de esto.
Pasaron muchos años. La democracia se afianzó como sistema (Gracias a Dios, no pretendemos otra cosa) No es la democracia lo que falló. De hecho en 2001 el país tocó fondo pero a nadie se le ocurrió que la solución fuera una dictadura. Eduardo Duhalde fue un presidente constitucional ungido por una Asamblea Legislativa funcionando a pleno para dar solución al vacío de poder heredado del desgobierno de la Alianza. En el marco de la coalición parlamentaria de los partidos mayoritarios, el ex gobernador bonaerense encabezó un gobierno de emergencia que tuvo una sola misión: evitar que terminara de estallar lo que quedaba de una Argentina devastada. Lo logró.
En 2003 llegó un sector del peronismo que gobierna desde entonces, salvo un breve interregno de cuatro años. Ese sector representa un proyecto hegemónico que busca llevar a la Argentina a una posición cada vez más cercana a los totalitarismos que atrasan 50 años. El gobierno que se jacta decir que a la oposición no le duele el dolor ajeno, arrastró al país a una de las mayores crisis económicas, a la que se suma el caos sanitario y el desasosiego en que viven los argentinos cuyo nivel de vida se derrumbó en los últimos 18 meses, que esperan por una vacuna o que en la mesa de las próximas fiestas de fin de años tendrán unas cuantas sillas vacías. Es por eso, que las elecciones de noviembre serán las más importantes desde 1983 hasta la fecha. La alternativa será: Democracia o totalitarismo.
(*) Estudiante de Periodismo de la Escuela de Comunicación de Editorial Perfil.
Nota de opinión de 6 de agosto de 2021
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