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| 24-10-2019 | El presidente Sebastián Piñera tuvo que dar marcha atrás con el aumento de tarifas | |||
| El Chilenazo: un recorrido por el levantamiento popular | |||
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El conflicto comenz贸 la primera semana de octubre con el anuncio del aumento del transporte p煤blico. Desde entonces, se encendieron peque帽os focos de manifestaci贸n impulsados por organizaciones de colegios secundarios con la consigna de saltar los molinetes. Se eligi贸 el Metro de Santiago como escenario porque es de vital importancia en la capital trasandina; el subte hab铆a pasado de costar 800 pesos chilenos a 830 en hora pico (unos 67 pesos argentinos).
La convocatoria a las protestas fue creciendo gracias a las redes sociales. A las y los j贸venes se sumaron otros sectores y el Gobierno respondi贸 saturando de carabineros las estaciones. As铆 transcurrieron los d铆as hasta el viernes 18 de octubre.
"Llegu茅 de la Facultad al centro [de la ciudad] y ya todos sab铆amos que ese d铆a iba a ser un colapso", asegura Noelia Espinosa Valenzuela, una estudiante argentina de la Universidad de Chile que vive en el pa铆s vecino hace seis a帽os. A esa altura todos los barrios estaban en caos, el tr谩nsito cortado y comenzaron los enfrentamientos contra la polic铆a.
Las fuerzas de seguridad trataron de apagar las movilizaciones con gases lacrim贸genos y camiones hidrantes. Horas m谩s tarde, en cada comuna hab铆a edificios y veh铆culos incendiados y, por la noche, la gente arm贸 barricadas.
"No poder salir a la calle motiv贸 que la gente saliera", se帽ala un periodista chileno.
Al d铆a siguiente, s谩bado 19 de octubre, el presidente Sebasti谩n Pi帽era declar贸 la anulaci贸n de la suba de tarifas y decret贸 el Estado de Emergencia, durante el cual el Gobierno se reserva el poder de restringir o suspender el ejercicio de algunos derechos ciudadanos. Acto seguido, el general Javier Iturriaga, jefe de Defensa Nacional, orden贸 el toque de queda que se extendi贸 hasta las primeras horas del mi茅rcoles 23.
Sin embargo, el pueblo continu贸 reclamando. "Chino", un periodista radial de Valpara铆so que prefiri贸 conservar su anonimato, afirm贸 que "no poder salir a la calle motiv贸 que la gente saliera a煤n m谩s, pero hubo mucha represi贸n".
Un estudiante universitario que vive en Puente Alto, la comuna m谩s poblada de Chile, al sur de Santiago, quien tambi茅n pidi贸 mantener en reserva su nombre, relata: "Ayer, estando fuera de Protectora de la infancia [una estaci贸n de Metro de Santiago], los carabineros empezaron a tirar gases de la nada, sin provocaci贸n alguna. Nosotros empezamos a escapar a las villas. En esa manifestaci贸n hab铆a ni帽os y abuelos, les import贸 un carajo. Tiraron gases a las calles, los departamentos, las casas. Y no conformes, empezaron a disparar balines de goma y de acero".
El Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH), una entidad estatal aut贸noma, contabiliz贸 hasta hoy 1.692 personas detenidas, entre ellas 210 ni帽as, ni帽os y adolescentes. El INDH constat贸 que 123 se encuentran hospitalizadas por heridas de arma de fuego y que cinco fallecieron por la presunta acci贸n de agentes del Estado.
"El descontento es generalizado. Todo est谩 privatizado: salud, educaci贸n, pensiones y agua", dice el periodista.
El aumento del Metro fue el detonante de un problema m谩s profundo. "La ra铆z es un descontento social generalizado. Todo est谩 privatizado: salud, educaci贸n, pensiones, incluso el agua", explica Chino. P铆a Argagnon, soci贸loga, comunicadora y militante del Partido Convergencia Social, considera que la Constituci贸n chilena, que data de 1980, en plena dictadura de Pinochet, propuso un modelo neoliberal que hasta la actualidad "constituye un Estado que no entrega garant铆as a la ciudadan铆a".
El Gobierno nacional, a trav茅s de los principales medios, busca criminalizar la protesta social. Durante la ma帽ana del domingo, en conferencia de prensa, Pi帽era dijo que Chile se encuentra en guerra contra un enemigo que "est谩 dispuesto a usar la violencia sin ning煤n l铆mite".
Argagnon opina que el Presidente quiere configurar un escenario de miedo para el pueblo: "La pregunta es por qu茅. Mi visi贸n es que esto solo podr铆a justificarse por la necesidad de este propio r茅gimen de mayores niveles de inseguridad y violencia, que lleve a una mayor opresi贸n para sostener un modelo que no puede hacerlo por s铆 mismo".
Voceros del oficialismo responsabilizan a la poblaci贸n por esta crisis. En di谩logo con una periodista del diario La Tercera, Johanna Watson, es categ贸rica: "Los medios de comunicaci贸n solamente muestran un lado de los hechos, donde el villano siempre es el pueblo manifest谩ndose".
A contramano de la versi贸n oficial, en las redes se alzan las voces que denuncian presuntos montajes de las fuerzas de seguridad y circulan videos que muestran a carabineros cometiendo actos de vandalismo.
M谩s all谩 de estas narrativas en disputa, Chile experimenta una crisis pol铆tica y social producto del hartazgo de la ciudadan铆a y los o铆dos sordos de la clase dirigente. Para Chino, las manifestaciones por las tarifas "fueron un despertar en una poblaci贸n dormida durante 30 a帽os". En las plazas y en las calles se canta "Pi帽era escucha / 谩ndate a la chucha".
Pero las demandas exceden el pedido de renuncia del Presidente y de algunos de sus funcionarios, como Andr茅s Chadwick, ministro del Interior y Seguridad P煤blica y primo de Pi帽era. Para Lucas Cifuentes, secretario general de Convergencia Social, los mayores reclamos tienen que ver con un cambio en el orden estructural y la garant铆a de los derechos sociales, la nacionalizaci贸n de recursos naturales, del sistema de pensiones y de un nuevo c贸digo laboral.
Si se quiere recuperar la paz, "la 煤nica forma ser铆a que el Gobierno baje la guardia y acate los requerimientos del pueblo", sostiene Watson y agrega: "La ciudadan铆a est谩 en llamas y convencida de que esto no puede seguir".
Si bien no hay un desenlace claro y "la oposici贸n es muy amplia", como indica Argagnon, "ha habido diversas muestras de rechazo a la intervenci贸n militar". Pero en medio de la represi贸n y la incertidumbre, hay una certeza: Chile despert贸. (anccom)
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