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| 30-05-2019 | SINDICATOS Y POLÍTICA | |||
| Efecto 29M: la CGT golpea a Macri y le marca la cancha a la pr贸xima gesti贸n | |||
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El Gobierno trataba anoche de tragar de a poco el sinsabor que le dej贸 el paro general convocado por la CGT. La sexta medida de fuerza en la era Macri paraliz贸 las principales ciudades del pa铆s y vaci贸 la capital, en donde fue notoria la ausencia de transporte y se montaron ollas populares junto con piquetes en los accesos. Una escena de conflictividad que, si bien se intent贸 aplacar con operativos de seguridad y el estreno de un cami贸n "supervalla", termin贸 por impactar en los 谩nimos de un oficialismo preocupado por recuperar imagen en la antesala de las elecciones primarias. La se帽al m谩s visible fue la omisi贸n de toda menci贸n directa a la medida por parte del Presidente. En el festejo del D铆a del Ej茅rcito, Macri se abstuvo de confrontar con el sindicalismo y se limit贸 a hacer un llamado a "dejar atr谩s el pasado y mirar el futuro". Las principales voces que asumieron esa tarea fueron, en cambio, la de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, que se mostr贸 "harta" de los paros y monitore贸 desde un centro de control el desenvolvimiento de la protesta, mientras que el ministro de Producci贸n, Dante Sica, acus贸 a los gremios de usar el paro como una "plataforma pol铆tica", luego de considerarlo una acci贸n "inoportuna". En un clima de efervescencia electoral, la dirigencia sindical sali贸 a capitalizar lo que todos coincidieron en calificar como el paro m谩s "contundente" en rechazo a la pol铆tica econ贸mica desde la asunci贸n de Macri. La foto de un paisaje urbano desolado fue posible gracias a la excepcional confluencia entre la c煤pula de la CGT, el Frente Sindical Nacional que encabeza Hugo Moyano e integran las dos CTA, y los poderosos gremios del transporte, cuyo poder de fuego fue clave para garantizar el 茅xito de la medida. Mientras que los movimientos sociales y los sindicatos clasistas concretaron m谩s de 65 cortes en todo el pa铆s, en un intento por darle un car谩cter activo a la protesta. Sin expectativas de una respuesta oficial, el alto nivel de adhesi贸n que exhibi贸 la medida de fuerza con el cierre de grandes empresas y peque帽os comercios reforz贸 anoche en varios cuarteles gremiales la sensaci贸n de aislamiento del oficialismo. De igual modo renov贸 el inter茅s de la c煤pula por ocupar un lugar m谩s protag贸nico en la interna peronista y recuperar el rol hist贸rico de interlocutor pol铆tico ante una pr贸xima gesti贸n despu茅s de octubre. "Ya no sabemos con qui茅n negociar, nadie negocia con d茅biles. As铆 que esto sirve para plantear nuestros reclamos al gobierno que venga, es un proceso abierto de negociaci贸n", explic贸 un dirigente de la UOM. Por estas horas, tanto duros como dialoguistas en la central obrera comparten el diagn贸stico pesimista de que los cambios llegar谩n con un nuevo gobierno. El cotitular de la CGT H茅ctor Daer reiter贸 la necesidad de medidas urgentes de "rectificaci贸n" por parte del Gobierno, mientras que su par Carlos Acu帽a se quej贸 de que las autoridades "escuchan s贸lo a los acreedores". Los dos dirigentes encabezaron una conferencia en la sede de Azopardo, acompa帽ados en la misma mesa por el estatal Andr茅s Rodr铆guez, el alba帽il Gerardo Mart铆nez, el judicial Julio Piumato y el textil Hugo Ben铆tez, entre otros dirigentes de peso en el consejo directivo. La alianza de los "gordos" (grandes gremios de servicios), "independientes" de buen di谩logo con las autoridades y los sindicatos alineados con Luis Barrionuevo, intent贸 insistentemente sostener una estrategia dialoguista. La idea era que la negociaci贸n redundara en fondos para las obras sociales, el freno a los juicios por tratamientos costosos y medidas de alivio. Pero la creciente p茅rdida de poder adquisitivo de los salarios, sumado a los despidos y los intentos oficiales por avanzar en reformas desgastaron a la conducci贸n y precipitaron el a帽o pasado la salida del consejo directivo de una docena de miembros, acaudillados por Moyano. El l铆der camionero fue el primero en hacer ayer un balance por momentos ir贸nico en la conferencia que protagoniz贸 en la sede de su sindicato. All铆 repudi贸 los hechos de represi贸n en Puente Pueyrred贸n, dijo que el 煤nico cami贸n que anduvo fue "el de Bullrich" y advirti贸 sobre la posibilidad de concretar nuevas medidas, aunque sin precisar definiciones. El sindicalista, que apoy贸 a Macri al principio de su gesti贸n, hizo una autocr铆tica velada al reconocer que muchos trabajadores se "confundieron" en confiar en Cambiemos. Lo dijo rodeado de dirigentes disidentes de la CGT, las dos CTA, y del intendente de Merlo Gustavo Men茅ndez, una pieza del armado de la f贸rmula de Alberto Fern谩ndez y Cristina Kirchner. La irrupci贸n de Fern谩ndez en el escenario pol铆tico provoc贸 una estampida en la central obrera similar a la ocurrida con varios gobernadores. Mientras algunos sindicalistas siguen apostando al peronismo federal y otros a Roberto Lavagna, como es el caso de Barrionuevo, el precandidato presidencial ungido por Cristina estuvo el viernes pasado con Daer, Acu帽a y el metal煤rgico Antonio Cal贸, mientras que el s谩bado se mostr贸 en un acto en Merlo con Moyano y el titular de la CTA de los Trabajadores, Hugo Yasky, y con el portero V铆ctor Santa Mar铆a en un acto en Ferro. Todos ellos coincidieron en el paro general de ayer, en el que la izquierda adem谩s llam贸 a movilizarse y fijar uno nuevo de 36 horas. La medida fue la sexta durante la gesti贸n macrista, si se cuenta la del 30 de abril pasado impulsada por el Frente Sindical Nacional. Con un impacto m谩s limitado, esa protesta frente a la Casa Rosada alcanz贸 para sacudir a la dirigencia de Azopardo y arrastrar consigo a los gremios del transporte, presionados por las se帽ales de ruptura en el gremio de los colectiveros. Ese sindicato junto con los de la actividad ferroviaria tuvieron otros motivos adicionales para parar ayer: negocian por estas horas sus paritarias y esperan una compensaci贸n por los descuentos en Ganancias por trabajar feriados y horas extra. "Queremos que recapaciten", dijo Sebasti谩n Maturano, dirigente de La Fraternidad. (iprofesional) |