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| 11-05-2019 | Aniversario | |||
| DÃa del Himno Nacional Argentino: los secretos que dieron vida a nuestra marcha patriótica | |||
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| Cuenta la historia que la noche del domingo 24 de mayo de 1812, Vicente López y Planes fue uno de los espectadores que habÃan ido al Teatro El Coliseo a ver la obra El 25 de Mayo, a la que el catalán Blas Parera le ponÃa música. Dicen que, inspirado por el coro interpretado por el pueblo que le cantaba a la libertad, escribió los primeros versos de una canción patriótica, numen de lo que serÃa el himno nacional. Hubo historiadores que se ocuparon, en sendos trabajos, de descubrir los orÃgenes y el desarrollo de este sÃmbolo patrio, como son Esteban Buch, Luis Cánepa y Dardo Corvalán Mendilaharsu, por nombrar a algunos. Ya en 1810 habÃa sido publicada en La Gaceta una primera canción patria. Pero otra parte de la historia señala que el Cabildo estaba empeñado en la búsqueda de compositores y autores de un himno nacional. Y, llegado el momento, se sometieron a una compulsa dos obras; una, de Fray Cayetano RodrÃguez, un sampedrino que habÃa adherido al gobierno de Mayo y que cuatro años después serÃa diputado en Tucumán; y la otra, de Vicente López y Planes. Si bien no existen datos concretos, luego de escuchar ambas composiciones, se habÃan inclinado por la del clérigo pero éste, al escuchar la otra versión, retiró la propia. También, algunos autores dicen que su obra se impuso sobre la de su amigo, el poeta y militar Esteban de Luca, quien en 1812 también habÃa escrito una marcha patriótica. En noviembre de 1812 se la ejecutó frente al gobierno; el viernes 7 de mayo de 1813 en la casa de Mariquita Sánchez de Thompson y el 11 de mayo, cuatro dÃas después, la Asamblea General Constituyente la sancionó como la marcha patriótica oficial. Esta es: OÃd mortales el grito sagrado Libertad, libertad, libertad; OÃd el ruido de rotas cadenas Ved el trono a la noble igualdad Se levanta en la faz de la tierra Una nueva, gloriosa nación Coronada su cien de laureles Y a sus plantas rendido un león. Sean eternos los laureles Que supimos conseguir Coronados de gloria vivamos O juremos con gloria morir. De los nuevos campeones los rostros Marte mismo parece animar La grandeza se anima en sus pechos; A su marcha todo hacen temblar. Se conmueven del Inca las tumbas Y en sus huecos revive el ardor Lo que va renovando a sus hijos De la Patria el antiguo esplendor. Pero muros y sierras se sienten Retumbar con horrible fragor Todo el paÃs se conturba por gritos De venganza, de guerra y furor. En los fieros tiranos la envidia Escupió su pestÃfera hiel Su estandarte sangriento levantan Provocando a la lid más cruel. ¿No los veis sobre México y Quito Arrojarse con saña tenaz? ¿Y cual lloran bañados en sangre PotosÃ, Cochabamba y La Paz? ¿No los veis sobre el triste Caracas Luto y llantos, y muerte esparcir? ¿No los veis devorando cual fieras Todo pueblo que logran rendir? A vosotros se atreve argentinos El orgullo del vil invasor Vuestros campos ya pisa cantando Tantas glorias hollar vencedor Mas los bravos, que unidos juraron Su feliz libertad sostener A estos tigres sedientos de sangre Fuertes pechos sabrán oponer. El valiente argentino a las armas Corre ardiendo con brÃo y valor El clarÃn de la guerra, cual trueno En los campos del sud resonó Buenos Aires se opone a la frente De los pueblos de la Ãnclita unión Y con brazos robustos desgarran Al ibérico altivo león. San José, San Lorenzo, Suipacha, Ambas Piedras, Salta y Tucumán La colonia y las mismas murallas Del tirano en la banda oriental Son letreros eternos que dicen: Aquà el brazo argentino triunfó Aquà el fiero opresor de la Patria Su cerviz orgullosa dobló. La victoria al guerrero argentino Con sus alas brillantes cubrió Y azorado a su vista el tirano Con infamia a la fuga se dio Sus banderas, sus armas se rinden Por trofeos a la libertad Y sobre alas de gloria alza el pueblo Trono digno a su gran majestad. Desde un polo hasta el otro resuena De la fama el sonoro clarÃn Y de América el nombre enseñado Les repite, mortales oÃd: Ya su trono dignÃsimo abrieron Las provincias unidas del Sud Y los libres del mundo responden: Al gran pueblo argentino salud.
Tanto el autor de la letra como el de la música recorrieron caminos disÃmiles. Vicente López y Planes habÃa nacido en la ciudad de Buenos Aires el 3 de mayo de 1785. Cursó estudios en San Francisco y los secundarios en el Colegio de San Carlos. Como teniente de Patricios, peleó contra los ingleses. Cuando regresó de Chuquisaca con el diploma de abogado bajo el brazo, adhirió a la revolución de Mayo, ocupando diversos cargos. Hasta fue presidente interino en 1827 cuando cayó Bernardino Rivadavia. Era un aficionado a la astronomÃa; hablaba inglés, francés, italiano y alemán y colaboraba en diversas publicaciones culturales de la época. Durante el gobierno de Juan Manuel de Rosas estuvo en el Tribunal Superior de Justicia y cuando aquel fue derrocado, López y Planes, por unos meses, fue gobernador interino de la provincia de Buenos Aires. MorirÃa el 10 de octubre de 1856. Nacido como Blas Perera Morat en Murcia el 3 de febrero de 1776, este hijo de catalanes que desde muy chico fuera criado en Mataró, por 1797 emigró a América. Se ganaba la vida como compositor y como profesor de música en el Colegio de Niños Expósitos. También daba clases particulares de violÃn, piano y laúd y solÃa ser el organista de las iglesias de la ciudad. Como López y Planes, peleó contra los ingleses, pero como voluntario. El 14 de octubre de 1809 se casó en la iglesia de San Nicolás de Bari (donde actualmente está el Obelisco) con una de sus alumnas, Facunda del Rey, con quien tendrÃa tres hijos: Juan Manuel, Dolores y Juana. La persecución a los ciudadanos españoles en estas tierras lo llenó de temor y en 1818 emprendió el regreso a España. MorirÃa en la pobreza en 1840. La ejecución de la versión oficial del himno insumÃa cerca de veinte minutos. Los arreglos fueron realizados en 1860 por Juan Pedro Esnaola. Este era un músico porteño pero que -curiosidades de la historia- por las ideas monárquicas de su tÃo español debió dejar el paÃs en 1818, como ocurrió con Blas Parera. En Europa, por su talento musical, llegó a ser considerado un "niño prodigio". Esnaola regresó al paÃs en 1822, gracias a la amnistÃa decretada por MartÃn RodrÃguez, y se ganó la vida como profesor de música. Entre sus alumnas se contaba a Manuelita Rosas y él mismo fue amigo personal del padre. Fue en la segunda presidencia de Julio Argentino Roca cuando se reglamentó cuáles estrofas cantar y cuáles no. El decreto del 30 de marzo de 1900 argumentaba que el himno se habÃa escrito en épocas en la que se luchaba por nuestra independencia, pero que con el correr de los años podÃa resultar ofensivo, particularmente para España, la inclusión de la letra completa. Se cantarÃan los primeros cuatro versos, los últimos cuatro y el coro. Sin embargo, la polémica continuó entre intelectuales, historiadores y el periodismo, lo que llevó al presidente Marcelo T. de Alvear a formar una comisión y a ratificar, finalmente en 1928, la versión de Esnaola con los recortes impuestos por Roca. ¿Qué dirÃan sus autores si ahora escucharan tararear una parte del Himno, tal como ocurre en espectáculos deportivos masivos? *Este artÃculo fue publicado el 11 de mayo de 2018 (infobae) |