43 años después: el plan de ajuste de Martínez de Hoz que dejó al país en bancarrota
31-03-2026
01-04-2019 | El dólar trepaba un 30% y siguió la devaluación del peso argentino
43 a帽os despu茅s: el plan de ajuste de Mart铆nez de Hoz que dej贸 al pa铆s en bancarrota
El 2 de abril de 1976, el ministro de Econom铆a de la dictadura anunci贸 la liberaci贸n de precios, el congelamiento de salarios, los acuerdos con el FMI y el Banco Mundial y la suspensi贸n de toda negociaci贸n salarial entre sindicalistas y empresarios. Los entretelones de c贸mo se teji贸 la ca铆da de Isabel y la historia que llev贸 a "Joe" al poder.
En 1973, Acindar era la principal acer铆a del pa铆s. Instalada en Villa Constituci贸n, era propiedad de la familia Acevedo y la US Steel Company: en reuni贸n de directorio decidieron colocar como presidente a Jos茅 Alfredo Mart铆nez de Hoz C谩rcano. Ten铆a por entonces 47 a帽os, varios campos, cuatro hijos, un t铆tulo de abogado con medalla de honor y muchos fusiles de caza mayor. Como ministro de Econom铆a se hab铆a estrenado a los 37, cuando un golpe militar hab铆a mandado a Arturo Frondizi preso a la isla de Mart铆n Garc铆a y colocado en la Casa Rosada al ignoto diputado por R铆o Negro Jos茅 Mar铆a Guido.

Su padre hab铆a presidido la Sociedad Rural Argentina en tiempos del primer peronismo. Adem谩s del trato con los grandes estancieros, Joe -como lo llamaban sus amigos- hab铆a heredado un trato fluido con la banca internacional y era hombre de consulta de los generales.

1975 no fue un a帽o f谩cil para los obreros de Acindar: iniciaron un conflicto por diversos reclamos y, a fines de marzo, miles de efectivos policiales as铆 como de Prefectura y Gendarmer铆a reprimieron a sangre y fuego. Hubo una decena de muertos entre los trabajadores y los dirigentes metal煤rgicos -que hab铆an ganado las elecciones a fines de 1974 y estaban en la vereda opuesta al oficialista Lorenzo Miguel- fueron presos y confinados en el penal de Rawson. Presid铆a el pa铆s Mar铆a Estela Mart铆nez de Per贸n y Mart铆nez de Hoz facilit贸 todo para que se consumara la represi贸n.

Buena parte del pa铆s no sal铆a del estupor por lo sucedido en Villa Constituci贸n, cuando la viuda de Per贸n puso al frente de Econom铆a a Celestino Rodrigo. Todav铆a resuena el "Rodrigazo" por c贸mo golpe贸 en los bolsillos: en junio de ese 1975 se duplicaron los precios y el d贸lar.

Un nuevo golpe de Estado comenz贸 a gestarse en los cabildeos de los cuarteles.

Emilio Massera y H茅ctor Fautario ya estaban al frente de la Armada y la Aeron谩utica respectivamente, nombrados por el propio Juan Per贸n. En agosto de ese 1975, Isabelita nombr贸 jefe del Ej茅rcito a Jorge Rafael Videla, un general de Brigada de escasos antecedentes pero determinado a encabezar un nuevo golpe.

La Triple A, los ataques guerrilleros de Montoneros y el ERP eran el tel贸n de fondo, pero la crisis econ贸mica se convirti贸 en crisis pol铆tica cuando en septiembre, la entonces presidenta pidi贸 licencia "por razones de salud". En su lugar qued贸 脥talo Luder, que estaba al frente del Senado.

Como si no fuera necesario ocultar el paso de comedia, Isabelita fue llevada a un hotel de la Fuerza A茅rea en Ascochinga, un peque帽o pueblo de C贸rdoba. La raz贸n publicada: "problemas de salud". Las acompa帽antes en ese descanso eran las esposas de los tres jefes de las Fuerzas Armadas: Alicia Hartridge de Videla, Delia Viera de Massera y L铆a Gonz谩lez de Fautario.


Salir de Cacer铆a

El Cronista Comercial era propiedad de su director: Rafael Cacho Perrota, un hombre que frecuentaba ambientes de empresarios acaudalados y tambi茅n de militares siempre dispuestos a las chirinadas. Al mismo tiempo, Perrota ten铆a una relaci贸n de confianza con periodistas de su diario y, con mucha discreci贸n, tambi茅n les hac铆a llegar informaci贸n a dirigentes del ERP y de Montoneros.

Mart铆nez de Hoz estaba cazando leones en un safari en 脕frica en el momento en que la viuda de Per贸n fue reemplazada por Luder. Un d铆a, en el lugar donde dorm铆a antes de salir de caza mayor, le avisaron que hab铆a recibido un llamado telef贸nico desde Buenos Aires. Se tranquiliz贸 cuando supo que era de un emisario de Videla y no de su familia, ya que su padre estaba muy mal de salud. Devolvi贸 el llamado y supo que los comandantes quer铆an escuchar su opini贸n sobre cu谩l deb铆a ser el curso de la econom铆a.

Volvi贸 a la Argentina y se reuni贸 con Videla y otros jefes militares. Les dio sus impresiones, esboz贸 un programa y Videla le dijo: "Es un buen plan, y usted lo tiene que llevar a cabo".

El director de El Cronista, adem谩s, se hab铆a enterado de que en una noche de cocktail y sonrisas -en la que tambi茅n 茅l estaba presente- Alicia Hartridge de Videla les confi贸 a otras se帽oras que su marido la iba a convertir en la primera dama de la Argentina.

Menos de un a帽os despu茅s, el 13 de junio de 1976, Rafael Perrota fue secuestrado por un grupo de tareas del Batall贸n 601 de Inteligencia del Ej茅rcito. Contin煤a desaparecido.

En la segunda mitad de 1975, Mart铆nez de Hoz era una pieza clave para el derrumbe del gobierno peronista. Lo hac铆a como directivo del selecto Consejo Empresario Argentino (CEA), que impuls贸 la creaci贸n de un sello: la Asamblea Permanente de Entidades Gremiales Empresarias (APEGE), que publicaba solicitadas para auspiciar el golpe y promov铆a huelgas patronales.

El gobierno de Isabelita hac铆a aguas por todas partes y Mart铆nez de Hoz se preparaba para asumir al frente de Econom铆a. El golpe se consum贸 el mi茅rcoles 24 de marzo, luego Videla fue proclamado presidente y tras seis o d铆as, Joe o "el Orejas" -tal como lo llamaban en confianza- tomaba las riendas de Econom铆a.


Plan de ajuste y represi贸n

El viernes 2 de abril de 1976 Mart铆nez de Hoz se retras贸: la cadena nacional deb铆a ir de nueve a diez de la noche, pero el ministro empez贸 a las diez y siete minutos, diciendo que no quer铆a extenderse con cuestiones t茅cnicas. Sin embargo, el discurso dur贸 dos horas y media. Su voz resultaba cansina, y los datos apuntaban a justificar la liberaci贸n de precios, el congelamiento de salarios y los acuerdos con el FMI, el Banco Mundial y los capitales golondrinas.

Ese mismo d铆a los combustibles y las tarifas aumentaron el 30%. Con respecto a los ingresos, dijo que "teniendo en cuenta el contexto de un programa de contenci贸n de la inflaci贸n, se suspender谩 toda actividad de negociaci贸n salarial entre sindicalistas y empresarios, as铆 como todo proceso de reajuste autom谩tico peri贸dico de los salarios".

Aclar贸 que m谩s adelante los aumentos provendr铆an de "la mayor productividad global de la econom铆a", pero que mientras tanto los aumentos "los fijar谩 peri贸dicamente el Estado".

Con ojeras, traje gris topo y la camisa un talle m谩s grande, anunci贸 derogaciones m煤ltiples: de la nacionalizaci贸n de los dep贸sitos bancarios, de la ley de inversiones extranjeras y del monopolio estatal de las juntas nacionales de Carnes y Granos.

Todo deb铆a regirse por las leyes del mercado. El d贸lar, sin embargo, seguir铆a bajo control estatal. Habr铆a tres cotizaciones: una oficial a precio fijo, otra fluctuante accesible al p煤blico en casas de cambio y una tercera para operaciones de comercio exterior: el ministro anunci贸 "una paridad mixta", consistente en una mezcla de distintas proporciones de d贸lares baratos y caros para cada producto. Hubo dos rubros con d贸lar subsidiado -de 140 pesos-: la importaci贸n de combustibles y de papel prensa. Era una buena manera de llevarse bien con los due帽os de diarios y con los petroleros.

En esos d铆as, el Ministerio de Econom铆a decidi贸 que las cuentas nacionales -hasta entonces p煤blicas y accesibles a cualquier ciudadano- se convertir铆an en informaci贸n reservada. Marzo de 1976 fue la 煤ltima vez en que se difundi贸, por ejemplo, la participaci贸n de los asalariados en el producto bruto interno nacional.

El lunes 5 de abril la Bolsa de Comercio de Buenos Aires era un hervidero: cuando se abri贸 la rueda de negocios, los operadores vieron el alza de las acciones l铆deres y respiraron tranquilos. La tendencia se confirm贸 con creces: las acciones de Celulosa, de Alpargatas y, por supuesto, de Acindar subieron un 200 por ciento con respecto al viernes 2.

Hab铆a, por supuesto, ganadores y perdedores: en el trimestre marzo-mayo, el salario real ca铆a en un 35 por ciento.

Los diarios, bajo control directo o indirecto de los dictadores, solo publicaban opiniones favorables al tiempo que ocultaban lo que suced铆a. El primer n煤mero de la revista Somos sali贸 a la luz el 24 de septiembre de 1976: mostraba en la tapa una foto de Mart铆nez de Hoz y el t铆tulo era demasiado claro o demasiado oscuro, seg煤n como se mire: "El due帽o de la esperanza".


La versi贸n de Walsh

Otra campana la daba Rodolfo Walsh: en los despachos -copiados a mime贸grafo- de la Agencia Clandestina de Noticas (ANCLA) en noviembre de 1976 dec铆a:

"Desde abril, Mart铆nez de Hoz liber贸 los precios, congel贸 los salarios, derog贸 la legislaci贸n laboral sancionada a lo largo de medio siglo de luchas obreras, anunci贸 la desnacionalizaci贸n de todas las empresas estatales que no guardaran directa vinculaci贸n con la defensa, prepar贸 una ley de radicaci贸n de capitales que coloca a los inversores extranjeros en las mismas condiciones que los argentinos y suprime las trabas para la remesa de utilidades, elimin贸 el derecho de huelga que puede ser castigado con prisi贸n de 10 a帽os, anul贸 las preferencias impositivas y crediticias para las peque帽as y medianas empresas nacionales, despej贸 de grav谩menes la importaci贸n de bienes que se producen en la Argentina, viaj贸 a Estados Unidos, Europa y Jap贸n en procura de cr茅ditos para responder a los vencimientos inmediatos de la apremiante deuda externa de 12.000 millones de d贸lares, firm贸 un acuerdo de stand by con el FMI, inici贸 un plan de despidos de agentes estatales que crear谩 casi un mill贸n de nuevos desocupados sobre una poblaci贸n laboral activa de poco m谩s de seis millones, elev贸 en cinco a帽os la edad necesaria para jubilarse y redujo los haberes que se pagan a los ancianos retirados del trabajo. De este modo precipit贸 un agud铆simo cuadro recesivo, en el que la industria trabaja a menos del 50% de su capacidad y los asalariados ven reducidos sus ingresos reales a la mitad de lo que val铆an en 1960. Un mill贸n de argentinos no tienen empleos y la inflaci贸n sigue superando holgadamente a la que cualquier otro pa铆s del mundo con un 铆ndice mayor del 500% anual".

En 1976 la participaci贸n de los asalariados pas贸 del 46,9 por ciento -en 1974 y 1975- al 35 por ciento.

La Junta Militar y el equipo econ贸mico de Mart铆nez de Hoz guardaron celosamente esta informaci贸n, que s贸lo pudo ser reconstruida a posteriori por fuentes privadas en base al trabajo de t茅cnicos del Banco Central. Hasta tal punto eran secretos los datos de la ca铆da del salario real y la participaci贸n de los asalariados en el producto nacional que, tiempo despu茅s, cuando un anuario estad铆stico de Naciones Unidas public贸 las cifras -tomadas extraoficialmente de los registros del Banco Central-, el gobierno las desminti贸. Entonces Naciones Unidas tuvo que retirar el anuario estad铆stico de circulaci贸n y reemplazarlo por otro que dec铆a "Argentina s/d (sin datos)".


Los amigos sovi茅ticos

A fines de 1976, Mart铆nez de Hoz empezaba a mover las piezas para barrer con las restricciones financieras que imped铆an la entrada de los capitales golondrinas. En realidad, la idea surg铆a de los centros financieros internacionales: derivar los "petrod贸lares" excedentes de Europa hacia los pa铆ses perif茅ricos, convertidos en capitales de corto plazo.

Hasta entonces, no s贸lo hab铆a restricciones para los capitales extranjeros sino que el Banco Central controlaba el mercado financiero a trav茅s de la fijaci贸n de la tasa de inter茅s, ten铆a l铆neas de fomento a la industria, el comercio exterior o la vivienda. Mart铆nez de Hoz quer铆a liberar la tasa de inter茅s al juego del mercado del sector financiero. Esa reforma financiera se anunci贸 el 1 de junio de 1977 y resultaba un duro golpe a los partidos Socialista y Comunista que ten铆an una fuerte historia de banca cooperativa para sostener a las pymes, sindicatos, sociedades de fomento, a planes de vivienda y al consumo personal.

Sin embargo, los comunistas sovi茅ticos no parec铆an ser enemigos. En esos d铆as, Mart铆nez de Hoz intervino en una reuni贸n de gabinete para explicar que si el gobierno quer铆a mejorar la balanza comercial deb铆a ratificar los convenios comerciales que Jos茅 Ber Gelbard hab铆a firmado con la URSS en 1974: los sovi茅ticos eran grandes productores de granos pero tambi茅n grandes consumidores, argument贸 Mart铆nez de Hoz para convencer a Videla.


La bicicleta financiera

A帽os despu茅s, el economista Jorge Schwarzer estim贸 que "un d贸lar colocado en pesos el primero de abril de 1976 y vuelto a cambiar a d贸lares un a帽o despu茅s arroj贸 un beneficio real de 150 por ciento sin mayores riesgos dado que las operaciones efectuadas en el mercado financiero local gozaban de garant铆a estatal".

Para hacer esas operaciones, en ese a帽o hab铆an entrado a la Argentina alrededor de 400 millones de d贸lares. Los agentes financieros crearon el t茅rmino de bicicleta financiera: la ganancia proven铆a de "pedalear" con el dinero. Todo parec铆a simple: hab铆a una "tablita", que daba la paridad cambiaria y hac铆a muy atractivo sumarse a la bicicleta. Tambi茅n se hablaba de la plata dulce.

La deuda externa crec铆a, las exportaciones bajaban, los d贸lares se iban al exterior en importaciones de bienes terminados y viajes de turismo. A fines de 1978, los petrod贸lares ya eran cosas del pasado, y se fugaron el 25% de los dep贸sitos bancarios. Los bancos empezaron a temblar y varios de ellos cerraron. El golpe de gracia fue el cierre del Banco de Intercambio Regional (BIR), por entonces de primera l铆nea, cuyo due帽o era Jos茅 Trozzo, miembro del Opus Dei. Trozzo se fug贸 a M茅xico y dej贸 decenas de miles de damnificados que debieron hacer juicio para que el Banco Central cubriera parte de sus activos. La ca铆da del BIR aceler贸 el relevo de la dupla Videla- Mart铆nez de Hoz.

En marzo de 1981 Roberto Viola reemplaz贸 a Videla en la presidencia y nombr贸 en Econom铆a a Lorenzo Sigaut. Dada la gran inestabilidad de la divisa norteamericana, el flamante ministro dispuso el fin de "la tablita". El d贸lar flotar铆a "libremente".

Para dar confianza a los incautos inversores, Sigaut emiti贸 una desafortunada frase que, en vez de convertirlo en una celebridad, lo puso en la galer铆a de las ridiculeces argentinas: "El que apuesta al d贸lar pierde", dijo.

A los pocos d铆as, el d贸lar trepaba un 30%. Y sigui贸 la devaluaci贸n del peso argentino. Tambi茅n la recesi贸n.

Nueve meses despu茅s llegaba el fin de la dupla Viola-Sigaut. Eso s铆, estatizaron la deuda externa privada en esos meses: unos 14.500 millones de d贸lares de compa帽铆as de primera l铆nea hab铆an tomado cr茅ditos con "la tablita" de Mart铆nez de Hoz fueron asumidos por el Estado. Entre las grandes empresas beneficiadas estaba, por supuesto, Acindar, aquella que en 1973 hab铆a puesto a Mart铆nez de Hoz como presidente. (infobae)