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| 01-04-2019 | La familia supone que hay connivencia entre los acusados y las autoridades | |||
| Cr贸nica de un calvario: c贸mo vive el joven violado en "manada" en un pueblo donde sus siete abusadores est谩n libres | |||
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La Ruta Nacional 9 contin煤a como Ruta 14 en Bolivia. Empieza como tramo de la Panamerica con ra铆z en la Ciudad de Buenos Aires y alcanza los l铆mites juje帽os del pa铆s. En su trayectoria de casi dos mil kil贸metros atraviesa siete provincias. A su vera no hay ning煤n cartel que anuncie el pueblo. En las letras blancas sobre fondo verde de las carteleras de ruta tienen prioridad otras localidades. En Santa Elena hay que doblar a la derecha -si el camino es direcci贸n norte- y recorrer otros 45 kil贸metros de valles cordobeses. Tiene cinco mil habitantes y una columna de bienvenida descuidada, cubierta por la vegetaci贸n. Sebasti谩n Elcano es un pueblo chico, disperso en la inmensidad pampeana, custodiado por plantaciones de soja. Es el infierno grande de M., el joven de 25 a帽os sin nombre completo porque lo resguarda una causa abierta por abuso sexual con acceso carnal. En Elcano, las calles son anchas y las casas, bajas. Hay motos, no hay cascos, hay camionetas 4脳4, hay una plaza con wifi, hay un boulevard, una avenida principal, una estaci贸n de tren reciclada, la iglesia, el colegio, la comisar铆a, la municipalidad, el club, la estaci贸n de servicio. Cumple los requisitos institucionales y culturales de cada pueblo: todos se conocen con todos. Todos conocen a M. y todos vieron su video. Tres hombres lo vejaban, lo ultrajaban. Cuatro los vitoreaban. 脡l estaba borracho, maniatado y vulnerable. El pueblo entero lo vio desvalido: los abusadores, perversos, no solo lo hicieron, adem谩s se encargaron de viralizarlo. El 16 de febrero fue s谩bado. M. estaba en la casa de su ex pareja, con su hija de dos a帽os. Cuando se fue, no se dirigi贸 a su hogar, donde vive con sus padres. Se fue a la Gomer铆a Los Magos, en la periferia de la ciudad. All铆, como era costumbre, se hab铆an juntado sus amigos a comer un asado. Los due帽os no estaban: hab铆an asistido a la edici贸n n煤mero 35 del Festival de La Palma, una tradicional fiesta popular celebrada en San Francisco del Cha帽ar. Eran ocho amigos: s贸lo siete se divirtieron. M. volvi贸 a su casa a las ocho de la noche. En verdad, lo devolvieron. Estaba golpeado y desva铆do. Cuando se quiso ir o cuando lo obligaron a retirarse, se subi贸 a su bicicleta, perdi贸 el control y se cay贸. Lo trasladaron en una camioneta hasta su casa. Cuando lo recibi贸 su madre, uno de sus amigos argument贸 que los golpes eran producto de su ca铆da y le explic贸: "Es un buen chico. Nada m谩s que cuando toma, se pierde". En di谩logo con vecinos y familiares: M. no suele tomar alcohol. Las sospechas sugieren que lo sometieron a la ingesta de fernet puro. "驴Lo ataron al cordero?", pregunt贸 uno de los aduladores mientras Jorge Cisneros, alias Furita, presionaba el nudo de la soga que invalidaba la defensa de la v铆ctima. Ten铆a el pantal贸n y el calzoncillo bajo. Estaba ido, indefenso, no se pod铆a mantener en pie. Ram贸n Ludue帽a intentaba meterle un dedo en el ano. Ezequiel Cisneros, alias Gordo, se re铆a detr谩s. En el video que se prefiri贸 no difundir, el germen de la violaci贸n distingu铆a la autor铆a de los tres abusadores m谩s comprometidos. Ludue帽a es plomero, tiene m谩s de 50 a帽os y no es oriundo del pueblo. Es empleado de la Municipalidad y compa帽ero de M., quien tambi茅n realiza tareas de mantenimiento en el Centro de Atenci贸n al Ciudadano de Sebasti谩n Elcano. Los hermanos Cisneros administran negocios en el pueblo -un sal贸n de fiestas, una carnicer铆a, una ferreter铆a- y son hijos de Secundino, alias Cunino, quien acudi贸 a las oficinas del Intendente Pedro Manuel Bonaldi para negociar la inmunidad de sus hijos. Allegados a la familia del joven ultrajado denunciaron que Cunino le ofreci贸 dinero a Bonaldi para hacer silenciar el reclamo de los familiares de M. El Intendente es, adem谩s del patr贸n, el t铆o de la v铆ctima. Sus padres adoptaron a la madre de M. La posici贸n neutral del dirigente irrita a la familia, de econom铆a fr谩gil, de principios humildes. Le pidieron ayuda para financiar el viaje de M. y de su familia a las oficinas de los tribunales de Dean Funes para cuestionarle a la fiscal de Instrucci贸n, Fabiana Pochettino, por qu茅 los acusados, ya identificados, no est谩n detenidos. La respuesta, seg煤n las valoraciones del entorno familiar, fue negativa: esgrimi贸 que no quiere interceder en el caso. Finalmente, costear谩 los gastos de combustible y los rendir谩 como vi谩ticos del Municipio. Bonaldi no se comunic贸 con su sobrino, con su hermana y con ning煤n integrante del c铆rculo 铆ntimo de la familia. No se solidariz贸 por lo sucedido, un hecho aberrante que ya tom贸 estado p煤blico a nivel nacional. No lo hizo el Intendente ni ninguno de los acusados. El abuso sucedi贸 el 16 de febrero, la familia se enter贸 d铆as antes del 18 de marzo, cuando instig贸 a M. a realizar la denuncia policial. "Los cruzamos en los mercaditos y es como si no pasara nada. Nosotros tenemos que agachar la cabeza y ellos no, al contrario, est谩n sonrientes. Es una locura que vivamos as铆", sentenci贸 una mujer integrada al n煤cleo de la familia, que por indicaci贸n y sugerencia del abogado Carlos Nayi dejaron de brindar entrevistas a los medios. Los abusadores se pasean campantes. Viralizaron el video como evidencia de su supuesta impunidad. Hay quienes confiesan que se creen gente poderosa, intocable. Minimizan el ultraje como una broma que se les fue de las manos. El pueblo los conoce. Son siete: algunos con bienestar econ贸mico y otros no. Hay comerciantes y hay carpinteros, empleados, changarines. No son "los chicos malos" de Sebasti谩n Elcano. Ezequiel Cisneros fue denunciado por violencia de g茅nero, pero otros protagonistas del abuso despertaron el desconcierto de los habitantes, de quienes los estimaban como -expresi贸n literal de un vecino que pidi贸 anonimato- "gente de bien". Sebasti谩n Elcano es hoy un pueblo alterado, en convulsi贸n. Hay indignaci贸n y desasosiego en el com煤n de la gente. Los 煤nicos que se mantienen imperturbables son los protagonistas del caso: los ocho del asado que deriv贸 en el abuso de un joven de 25 a帽os de origen modesto, de familia trabajadora, con retraso madurativo y capacidades de comunicaci贸n limitadas. "Lo escuch谩s hablar y te das cuenta que no es un chico como todos los dem谩s", defini贸 alguien en voz baja. M. vivi贸 un mes en silencio. Lo violaron el 16 de febrero. Un mes despu茅s la difusi贸n del video lleg贸 a su hermano, que lo instig贸 a denunciar el abuso en "manada". Su familia lo apoy贸: el 18 de marzo se present贸 en la comisar铆a para contar su calvario, acompa帽ado por su padre. M. estaba raro, distante, no era el mismo de siempre. El video fue una revelaci贸n. En el pueblo, los familiares fueron los 煤ltimos en ver las im谩genes del abuso. El documento resolvi贸 las sospechas: la hija mayor de la ex pareja de la v铆ctima era blanco de burlas en el colegio. Le lleg贸 a decir a su madre que no quer铆a ir m谩s a la escuela. No sab铆an por qu茅. M. nunca dijo nada, por miedo o por verg眉enza. Tampoco cuenta algo ahora: jura que no se acuerda nada de esa tarde. Sigue yendo a su trabajo como si nada hubiera pasado. Lo mismo hacen su compa帽ero que particip贸 activamente en la violaci贸n y su t铆o, el Intendente. Aunque el pueblo vive d铆as de conmoci贸n, hay quienes act煤an con indiferencia. Hoy lunes el abogado y los familiares de la v铆ctima exigir谩n la detenci贸n de los involucrados y ampliar谩n la denuncia: el abuso -espec铆ficamente la introducci贸n de un dedo en el ano- habr铆a sido en un tiempo prolongado y en repetidas ocasiones, e incluso le habr铆an robado una suma de dinero a la v铆ctima. Son revelaciones que la defensa y los familiares logran extraerle a M., quien entre el pudor y sus dificultades para expresarse, no puede narrar en detalle lo sucedido aquel d铆a. Ante las repercusiones del caso, se presume que el Intendente manifieste gestos de colaboraci贸n hacia el damnificado. La familia, a煤n con temor a amenazas y represalias, se rebel贸 a sus estigmas. El cordero ya no est谩 atado. (infobae) |