Berazategui: liberaron a Mauricio Di Nenno, el jóven que estuvo seis días secuestrado
03-05-2026
22-12-2016 | Fue liberado en un descampado en Quilmes
Berazategui: liberaron a Mauricio Di Nenno, el jóven que estuvo seis días secuestrado
El jóven aseguró que durante su cautiverio estuvo en una habitación oscura encadenado a una cama, y que en los seis días le dieron tres platos de comida. Afirmó que los secuestradores "nunca mostraron violencia" contra él.
Mauricio Di Nenno, hijo del dueño del supermercado "Modelo", ubicado en Ranelagh (Berazategui), que había sido secuestrado el jueves pasado por la noche mientras salía de trabajar, fue liberado sano y salvo en la madrugada de hoy en Quilmes, tras el pago de $650.000 de rescate.

El secuestro 

Di Nenno relató al canal de noticias C5N que el secuestro ocurrió el jueves de la semana pasada cuando llegaba con sus padres de trabajar y dos autos con al menos cuatro delincuentes a bordo los interceptaron. 

"No pensábamos que era un secuestro, justo me alejé de mis viejos y me parece que eso dio a que me secuestraran a en vez de hacer una entradera", indicó. 

Uno de los delincuentes lo agarró "directamente" y, tras bajarle la cabeza para evitar que pudiera mirarlos a la cara, lo tiró en la parte de atrás de uno de los vehículos, tras lo cual manejaron una media hora hasta llegar al "aguantadero", donde lo encerraron en una habitación y lo mantuvieron cautivo durante seis días. 

"Me empezaron a preguntar cuánto (dinero) había en la casa, que me largaban en un rato, me empujaban lo más abajo posible (del asiento del auto) para que no se viera que había una persona arriba hasta que llegamos al lugar donde me tuvieron detenido", dijo el joven, quien agregó que en el trayecto le precintaron "las manos en la espalda" y le rompieron el teléfono celular. 

"Me decían que no mire para ningún lado y que si no miraba para ningún lado iba a estar todo bien, me sacan los precintos de la mano y me encadenan los pies a las patas de la cama", señaló el joven, a quien "amenazaron" y le dijeron que se quedara tranquilo porque sino lo iban a "precintar todo", pero le aclararon que sólo querían "la plata" y que no lo iban a lastimar. 

Cautiverio

Durante los días que estuvo cautivo en la habitación bajo "un calor infernal", los secuestradores lo mantuvieron "empastillado como para que duerma", cuando tenía sed los llamaba "con un silbido" y solamente le "tiraron tres platos de comida como mucho" en una semana. 

"Me hicieron escribir una carta porque habían pasado cinco días y mi familia estaba preocupada. En el momento que me hacen escribirla hacía tres horas que me habían dado una pastilla (para dormir), me despiertan boleado y escribo la carta como podía, porque veía como triple", recordó Di Nenno.

Sobre el contenido del escrito, el muchacho dijo que le dijeron que pusiera que no se metiera la Policía, que iba a estar todo bien, que no lo habían golpeado y hasta le hicieron poner una anécdota que sepa reconocer su padre. 

"Nunca mostraron violencia, lo único que me dio miedo el último día con la entrega del dinero porque sabía que si algo salía mal iba a pagar las consecuencias", sostuvo. 

Pago del rescate y liberación

Según los investigadores, el lunes último, en la tercera comunicación telefónica, los secuestradores aceptaron rebajar el monto del rescate a 800 mil pesos (en un principio habían exigido 100 mil doláres), pero los familiares insistieron en que no podían juntar esa cantidad, por lo que nuevamente quedaron a la espera de una nueva llamada.

Anoche, el padre de Di Nenno le dijo a los secuestradores que había juntado 650 mil pesos y éstos aceptaron.

De inmediato, montaron un operativo para que se concrete el pago del rescate, el cual se efectivizó cerca de la una de la madrugada en proximidades de la Rotonda de Alpargatas, en Berazategui.

"Fue el padre del joven secuestrado a llevar el dinero", explicó a Télam el investigador policial.

Di Nenno fue liberado cuatro horas más tarde en la zona de Quilmes, desde donde pidió un teléfono prestado a un vecino y se comunicó con sus familiares para contarles que estaba sano y salvo.