09-07-2026
El rescate de Vieytes, otro procer ocultado por la historia oficial" por Francisco Durañona (*)
A pocos días de un nuevo aniversario del nacimiento de Juan Hipólito Vieytes, y a escasos metros del solar donde pasó sus primeros años de vida, desde San Antonio de Areco, me encuentro escribiendo estas líneas que prologan la obra de Daniel Brion sobre el prócer argentino. El autor, un hombre sencillo, caminador, investigador, inquieto y de gran sensibilidad, ha dado en la tecla al concentrar su trabajo en Vieytes. Y repasando lo gestado por Brion en su trayectoria como escritor, va tomando lógica la selección del prócer arequero. Es que el denominador común de todo su andar radica en la necesidad, me animo a decir patriota, de sacar del ostracismo acontecimientos, hombres y mujeres que han dejado profunda huella a lo largo de la construcción de la Nación Argentina pero que, como en tantas ocasiones que no hace falta traer aquí, han quedado en el más absoluto de los olvidos y anonimatos.

Valga un reconocimiento a la Presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, que a través de su iniciativa y decisión política, ha tenido la inteligencia de promover la revisión histórica de tantos sucesos del acontecer nacional que se ha logrado volver a poner en el centro de la discusión, momentos y protagonistas que en muchos casos han sido instalados de manera caprichosa como verdaderos héroes, y desplazado a muchos que realmente merecieron tal distinción. El caso de Juan Hipólito Vieytes es, claramente, uno de ellos.

Mi único valor para ser merecedor del privilegio de prologar una obra de Brion sobre Vieytes, se encuentra en mi ejercicio circunstancial del cargo más honroso que un dirigente político puede tener, el de Intendente. 
San Antonio de Areco se encuentra en el corazón de la preciosa pampa bonaerense que antaño fuera el Pago de Areco, tierra protagonista y escenario de múltiples acontecimientos, visitas y episodios de la historia nacional, como podrán leer en el muy accesible y entretenido desafío que se propuso Brion aquí. Por este motivo, este prólogo lo escribo en nombre y representación de todo el pueblo de Areco, en justo y debido homenaje al hombre más grande que ha dado este suelo, Juan Hipólito Vieytes.

Brion refleja de manera muy precisa el espacio donde Vieytes pasó su infancia y la importancia que seguramente este bello Pago de Areco ha tenido en el desenvolvimiento del prócer, comentando historias viejas y recientes que permiten al lector trasladarse a los rincones de la arquitectura colonial y criolla de nuestro casco histórico, cruzar el Puente Viejo, ingresar con gauchos reseros en la Pulpería La Blanqueada, sentarse en un banco de la Plaza principal, cerca de la Parroquia San Antonio de Padua, donde uno podría observar la imagen de Vieytes sobre la rotonda que corona el lugar.

San Antonio de Areco, Capital Nacional de la Tradición, se engrandece cada vez que van surgiendo intentos, siempre honestos y comprometidos, por colocar a Vieytes en el lugar que la historia le debe. Y desde el cargo que ejerzo y viendo el profundo desarrollo biográfico que el lector encontrará a continuación de estas primeras líneas, no puedo más que focalizar en la relevancia de esta obra no sólo para los arequeros, sino también para todos los argentinos y latinoamericanos. 

Lentamente, he ido entendiendo que no hay nada más importante para la identidad de los pueblos que conocer y comprender acabadamente su historia. Por eso el esfuerzo de nuestra Presidenta y de tantos historiadores y militantes -Brion hace honor a ellos- por recuperar la que fue borrada y escondida. Los argentinos pero también los arequeros nos debemos mucho en este aspecto.
 
Vieytes, desde su anonimato, ha sido pionero en el reconocimiento y defensa de los derechos humanos. Su actuación frente a quienes eran considerados traidores a la Patria, negándose categóricamente a la instrucción firme, difícilmente discutible si conocemos mínimamente las características del momento, de proceder a fusilar y ejecutar a los vencidos, merece ser fuertemente destacado. Algunos historiadores relatan este hecho y subrayan la negativa de Vieytes en el valor que le daba a la vida como derecho humano fundamental. 

Vieytes fue Secretario de la Asamblea del Año XIII, aquella que retumba en nuestros cerebros de tanto escucharla en la Escuela y en los actos patrios, pero muy poco desmenuzada como para vislumbrar grandes hitos logrados. El principal, la abolición de la esclavitud. Otra bandera por los derechos humanos en favor de Juan Hipólito. Esta organización institucional de 1813, en la que Vieytes fue verdadero motor, ha sido sin lugar a dudas el antecedente más fuerte de nuestras bases constitucionales y de conformación de la Nación. Tenemos, entonces, en Vieytes, a uno de los hombres de mayo que cumplió un rol clave en la consumación de nuestra soberanía, independencia y descolonización.

Este gran autodidacta que fuera Vieytes, fue también uno de los grandes artífices de la gesta de Vuelta de Obligado, él se ocupó de estudiar, analizar, recorrer el territorio en largas extensiones de nuestras costas, buscando el sitio geográfico que resultara ideal para el combate contra posibles flotas invasoras. Sugirió el mejor lugar para la defensa precisamente en el paraje de la Vuelta de Obligado, anotándolo en su bitácora, treinta y cuatro años antes para que resultara útil a quienes continuaran la lucha. Brion, haciendo honor a su generosidad, iintroduce este punto valiéndose de la información de su amigo el Cnl. My. Fernández Perotti.
 
Merece un lugar especial la Junta de Estudios Históricos de San Antonio de Areco y la Profesora Celia Coppa, que tras largos estudios, logró determinar que también fueron muchos otros arequeros, hombres y mujeres de esta región pampeana a dar su vida en aquella gesta heroica, por la consolidación de nuestra querida y grandiosa Argentina. Muchos de ellos, absolutamente desconocidos, todavía permanecen sepultados en la zona de San Pedro, y forman parte de la larga lista de héroes que hicieron posible lo que hoy somos.

A nuestro humilde entender, Vieytes es el padre de la idea de industrializar la ruralidad. Todo su enorme aporte sobre el trabajo de la tierra, el aprovechamiento de la producción, la importancia de la agricultura, gozan de una visión que algunos de nosotros nos atrevemos a caracterizar de peronista, por defecto militante. Para ser más preciso, Vieytes plasmó una idea humanista y redistributiva sobre el aprovechamiento y trabajo de la tierra y su producción, para engrandecer y desarrollar los pueblos. Explica, de manera clara y categórica, que el rumbo a seguir en un país bendecido con inmensos y preciosos recursos como la Argentina, es la búsqueda permanente y constante por agregarle valor a la producción, a la naturaleza, a través del reparto equitativo del suelo para ser aprovechado en el trabajo, el desarrollo y el agregado de valor en origen.
 
Hoy, casi 250 años después, vemos con orgullo a nuestra Presidenta rescatando la misma visión de industrializar la ruralidad, de manera tal de generar arraigo, población, oportunidades, crecimiento y desarrollo al interior del pueblo argentino, con sus múltiples posibilidades en materia de recursos naturales, humanos y tecnológicos. Cuánto hubiera cambiado la historia, evitando largos procesos de empobrecimiento de los sectores populares y concentración de riqueza en muy pocos, impidiendo la despoblación de nuestro interior y el abandono de los jóvenes de sus pueblos natales, de haber puesto a Vieytes en el lugar merecido, oportunamente.

San Antonio de Areco tiene un perfume especial. El de la tradición argentina vinculada al trabajo, la familia, los amigos, la alegría, el disfrute de la naturaleza y el abrazar nuestra cultura, única en el mundo por la identidad en todo el territorio latinoamericano. La tradición de gestar héroes como los de Vuelta de Obligado, como Vieytes. La que hizo de Ricardo Güiraldes uno de los autores más exquisitos en la interpretación de un ser vital de nuestro origen, el gaucho. Ese mismo aroma que inspiró a Güiraldes en la literatura, a Vieytes para ser héroe, prócer y maestro, a Brion para inclinarse por escribir estos textos, es el que recorre cada rincón de nuestro suelo y, al incorporarlo, nos va consolidando en la comprensión de nuestros inicios y destino en común como pueblo. Quizás, en San Antonio de Areco, es perfume se huele más fácilmente.

(*) Intendente de San Antonio de Areco por el FPV. 

Quien era Vieytes

Juan Hipólito Vieytes nació en San Antonio de Areco, Gobernación de Buenos Aires el 6 de agosto de 1762 y falleció en San Fernando, 5 de octubre de 1815) fue un comerciante, militar y político revolucionario argentino.

Participó en las Invasiones Inglesas de los años 1806 y 1807 y durante la Reconquista de Buenos Aires, logrando el grado militar de capitán.

Comenzó a actuar en política y la introdujo en su vida social, comienzando a formar parte de las llamadas "tertulias" (o sea, reuniones en salones de casas privadas donde se conversaba sobre distintos temas). En Buenos Aires, una de las sedes más conocidas de estas reuniones en la primera década del siglo XIX, fue la llamada "jabonería de Vieytes", en lo que era una fábrica de jabón perteneciente a Nicolás Rodríguez Peña y a Hipólito Vieytes. Allí se reunían los patriotas desde 1809, donde debatían las ideas que luego darían inicio a la futura revolución. La jabonería se habría erigido en la esquina de las actuales calles Tacuarí y Venezuela,1 aunque otras fuentes la ubican en la calle México 1050 al 1068.2 3

En los años siguientes formó parte del carlotismo, partido político que pretendía coronar a Carlota Joaquina de Borbón como regente, en nombre del rey Fernando VII en el Virreinato del Río de la Plata.

También fue periodista y fundador del segundo periódico publicado en Buenos Aires, el "Semanario de agricultura, industria y comercio".

En 1810 apoyó la Revolución de Mayo y asistió al cabildo abierto del 22 de mayo.4 Fue nombrado auditor de guerra, cargo del que fue separado por negarse a fusilar a Santiago de Liniers. Tras el fallecimiento de Mariano Moreno, lo reemplazó como secretario de la Primera Junta, hasta 1811.

Fue miembro de la "Sociedad Patriótica", asociación de revolucionarios rioplatenses ceada por Manuel Moreno en marzo de 1811, con el fin de proclamar la independencia del Río de la Plata. Compartió estas ideas junto a otros morenistas como Juan Larrea, Agustín José Donado, Juan José Paso, Domingo French, Julián Álvarez y Nicolás Rodríguez Peña, entre otros.

Su hijo José Benjamín estudió en la Universidad de Buenos Aires, graduándose de doctor en medicina en el año 1827; fallecería a los 40 años de edad en San Miguel de Tucumán, el 25 de febrero de 18395 ).

La localidad bonearense de Vieytes homenajea a este precursor de la Independencia.