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| "A 2 años de la inundación de La Plata, hay quienes piden olvido", por Eduardo Capdevila (*) | |||
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En una entrevista reciente el genial filófoso y escritor, Humberto Eco, advierte sobre una crisis terminal del periodismo gráfico, por mantener la lógica de convertir en noticia hechos ocurridos el día antes de salir, cuando sus lectores "ya saben" casi todo lo publicado, por la acción de otros medios electrónicos durante todo un día. "Se piensa aún que el diario está hecho para que lo lean unos señores viejos -ya que los jóvenes no leen-, que además no usan Internet. Habría que hacer un periódico que se convierta no sólo en la crítica de la realidad cotidiana, sino también en la crítica de la realidad virtual", plantea el ensayista italiano. Sin embargo, anquilosada en el viejo estereotipo analítico, se mantiene la hipótesis de que "lo que no se publica no pasó" como acontecimiento para una sociedad. De ahí la obsesión por mirar la historia a través de las tapas y hojas de los periódicos, para constatar el abordaje y manipulación que hacen de la realidad, entendiendo que la reproducción es una ilusión. La manipulación de los hechos tiene una variable más pérfida aún; la omisión como criterio imperativo para determinar la existencia o no de algo digno de ser leído y discutido por una sociedad. La acción de ambos principios se atenúa con la idea del medio como escenario de "medianía" entre los hechos y su lectura. Hay veces en las que esto queda expuesto de manera tan palmaria que resulta impúdico para la sociedad en su relación con el periodismo; es violatorio del devenir de la historia. Poco después del 2 de abril de 1982, pasaba mucho tiempo frente al televisor esperando noticias de la Guerra de Malvinas. Con apenas nueve años, anotaba los informes distorsionados que brindaban Gómez Fuentes y Kasansew, contaba con palitos los "caídos" y le llevaba el papel a mis padres. La infancia ofició como atenuante de esa reproducción absurda de un montaje absurdo de una tragedia aún más absurda. Ya más cerca en el tiempo y con la democracia consolidada, hay un ejemplo casi igual de vejatorio, de parte de un grupo mediático con vinculaciones y nutrientes con la dictadura. A dos años de la mayor tragedia de La Plata, la inundación que dejó un número oficial de 89 muertos, develó mecanismos de ocultamiento y manipulación de cuerpos de parte del Estado y abandono desidia general, habrá decenas de actos recordatorios, homenajes, misas y marchas. El diario El Día de La Plata y todo su grupo de medios, publicaron poco y nada de esto; sólo en el sitio web entrado el mediodía se informó el cronograma de actos y se destacó que las asociaciones vecinales son "veedoras" de las obras hidráulicas que la Provincia y el Municipio encararon para evitar otra tragedia. Aparece muy chica la noticia del pedido de indagatoria del fiscal a dos ex funcionarios de Defensa Civil, por el operativo de aquella noche trágica. Pero de los funcionarios involucrados en la investigación penal, que generaron el escenario de desolación y muerte, nada. El motivo de tal omisión anida en la relación estrecha y cuasi societaria de la empresa periodística con el intendente Pablo Bruera y sobre todo con las constructoras que pugnaron y consiguieron la reforma del Código de Ordenamiento Urbano para que cuanto terreno baldío y casita vieja fuera destruída para levantar torres y grandes edificios pero sin hacer desagües ni tomar medidas contra la impermeabilización del suelo; cóctel que convirtió la ciudad ideal soñada por Dardo Rocha en una pesadilla cada vez que llueve. Y en algunos medios nacionales la pandemia del olvido crece como sombra de atardecer fogoneada por la publicidad oficial. Negocios de miles de millones de dólares sostienen la omisión del recuerdo de la tragedia para algunos. Para el paradigma vetusto del periodismo, lo no publicado "no existe". Pero la historia de un pueblo trasciende la tinta. La memoria no descansa pese al somnífero de la corrupción. No hay voz de ningún candidato que aplaque el recuerdo de los alaridos de los ahogados esa noche; no hay limpieza en parques ni cordones pintados que saque la resaca de aquel 2 de abril de 2013. No hay nuevo ni viejo periodismo que anule la memoria. (*) Periodista y profesor de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de Universidad Nacional de La Plata
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