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| "El Caudillo" por Martín Crudele (*) | |||
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Ferretero. Jugador de fútbol. "10 habilidoso", dijo. Intento de director técnico. Presidente y fundador de un club. Presidente de una asociación. Vicepresidente de la FIFA. Digo, "Vicepresidente del mundo". Julio Humberto Grondona.
El fútbol le dio de comer a él. Le dio de comer al fútbol. Se brindaron virtudes y defectos. Él le disparó a la pelota. Pero el fútbol no lo mató a él. Sencillamente, la muerte le hizo caso: "De la AFA me van a sacar con las patas para adelante". Y así primereó a su posterior contradicción, ya que tiempo después dijo que no se iba a presentar a las próximas elecciones en el máximo eslabón de la cadena del fútbol nacional.
Todo esto ocurrió durante 35 años. Dialogó con muchos presidentes y presidentas, incluso con dictaduras. Accedió al cargo mayor en la AFA gracias al represor Carlos Lacoste. También fue presidente del Colegio de Árbitros desde 2010 hasta el año pasado, cuando ocupó su lugar un tal Luis Segura, presidente de Argentinos Juniors y actual presidente de la AFA durante 90 días, hasta que las próximas elecciones. En la FIFA, ocupó dos cargos además de la vicepresidencia, la Comisión de Finanzas y el Consejo de Mercadotecnia y Televisión.
Alguna vez tuvo un opositor en las urnas, que cosechó apenas un voto. Con Grondona, el "dime con quién andas y te diré quién eres" puede volverse contraproducente. La indulgencia con la que algunas instituciones, personalidades del deporte y allegados a la AFA lo despidieron, por momentos asusta. Esos momentos, es decir, cuando se analizan los 35 años de gestión empañados por más que artículos de prensa de pocas líneas o por el periodismo que por creerse chauvinista peca de inexacto y prioriza el insulto maquillado antes que la investigación, visualizan un entramado de acciones que juegan a favor de poderosos, millonarios, delincuentes o, para abarcar en una palabra, genuflexos de toda pelota que se pueda repartir entre algunos con pases precisos, siempre fuera del campo de juego.
Los pases en cortada, las triangulaciones, los centros a la cabeza y los favores se dieron hasta en "el partido de la lealtad", aquel que jugó con el presidente de la FIFA, o sea del mundo, Joseph Blatter, con quien tiró paredes y lo ayudó a mantenerse en la cancha que mejor sabe jugar, pelota devuelta con la invitación a ser vicepresidente de ese mundo donde comenzaron este encuentro. Nuevamente, partido en una cancha totalmente agrietada, con desnivelaciones parecidas a la publicidad de la mismísima FIFA que se pudo ver durante el último mundial, que nos quería explicar lo malo del escolazo, tema que es y será de importancia y ocurrente análisis acerca del entorno del fútbol actual.
Lo quisieron voltear, lo quisieron denunciar, y lo hicieron. Muchas veces con pruebas y otras veces con intenciones de ensuciar, a la par de instalar candidatos opositores que venían a "limpiar" esa mancha, como en el caso del empresario de multimedios Daniel Vila, que fue presidente por un rato, o eso dijo cuando se atrincheró en Viamonte 1366. Seguramente hubiesen "limpiado" la AFA y la hubieran puesto a disposición del pueblo futbolero, lejos de la privatización del deporte. Seguro.
Hubo algunos proyectos, metas, objetivos que se alcanzaron y otros que no se resolvieron. Tal vez el más importante fue la violencia en el fútbol. En el fútbol y en lo que rodea al fútbol. No pudo, supuestamente lo intentó. "Ustedes son parte total", le dijo a los periodistas refiriéndose a esa violencia en el deporte. Pero él sí tuvo su luto, el reconocimiento de muchas personas, su minuto de silencio en una cancha (y seguramente habrá más), tendrá sus banderas y varios lo aplaudirán cuando lo recuerden. No así todos los que murieron en silencio, o con el único ruido a veces molesto, el del periodismo sensacionalista, porque no hay que confundir, no es lo mismo un homenaje que la cobertura 24x7.
Habrá que preguntarle a los que lo quisieron y a los que no. Habrá que pedir opinión a cada club del interior que sufre los retrasos que propició la Asociación. A los que se oponen al nuevo torneo, o como se le quiera llamar a "eso" que se aprobó. Preguntar sobre las ilegalidades en el medio de los negocios, las amenazas a algunos que estuvieron en contra, las personas con las que se codeó, el nuevo presidente, acusado de revender entradas en Brasil 2014, tema-problema denunciado en mundiales anteriores (sin ir más lejos, en este mismo siglo), y tantos políticos que lo quisieron, y no lo quisieron, y lo volvieron a querer, por la razón que fuera. A algunos ya se les está preguntando.
Habrá que preguntarse acerca del poder, sobre los resultados y su relación con una gestión administrativa, por el nexo entre el deporte, la política, la economía y la sociedad, etiquetas que suelen aparecer por separado, y cabe preguntarse ¿por qué?, entre otras incógnitas que irán apareciendo.
Lo cierto es que Grondona generó un clima contrafáctico, donde uno no sabe para dónde encarará el desarrollo de esa historia, y ni que hablar la -interminable- conclusión. Porque no se sabe si lo juzgará la historia, por más que se argumente así de forma tajante. Porque ya pasó con otros personajes, y porque la "eternización" en el poder (tema aparte, que se podrá discutir si está bien o mal más allá de la figura) no siempre está demostrada con un cargo administrativo, y porque esa eternización es la tilde que hay que ponerle a este debate que seguramente quedará vigente por más tiempo que los próximos 35 años. César Menotti lo definió hábil y utilizó la palabra "caudillo". Sin duda, fue jefe, fue cabeza de un grupo, más bien de una gran comunidad como es la del deporte más popular del país, y también estuvo al mando de mucha gente y decisiones no en una guerra si no en diferentes y casi constantes batallas que acontecieron durante el período más importante del fútbol argentino.
Julio Humberto Grondona se fue. Pero no puede faltar el "pero": siguiendo la melodía de un cantautor, nos dejó la ceniza, pero se llevó el cenicero. Y en torno a eso, lo que viene es incertidumbre.
(*) Periodista, es parte del Deportivo de Radio Estación Sur 91.7. Escribe en Agencia "Paco Urondo".
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