07-07-2026
"25 de Mayo: tiempos de celebración" por Oscar Cuartango (*)
Los preparativos para la conmemoración por el primer centenario de Revolución de Mayo comenzaron con la declaración del Estado de Sitio por el Presidente Figueroa Alcorta y la profundización por medio de la Ley de Defensa Social de las medidas para aplacar las protestas sociales de los incipientes activistas sindicales.

El modelo económico argentino netamente agroexportador que resultaba próspero a los ojos de la elite gobernante y conveniente para los países europeos industrializados presentaba como contracara, insondables desigualdades económicas y sociales. Este contexto, producía el descontento popular de los obreros que se hacinaban en las ciudades y de los trabajadores del campo, escenario en el cual la propiedad era de unos pocos y la explotación, de muchos. 

A su vez, la fuerte inmigración europea revolucionaba las ideas imperantes de la época y surgían los primeros movimientos anarquistas y socialistas que ponían en jaque la dominación sobre los trabajadores. 

En este marco de efervescencia social, en 1909 eran asesinados por la policía comandada por Ramón Falcón, un grupo de obreros que celebraban el 1° de mayo.  En respuesta a este ataque, Falcón sufría un atentado que terminaba con su vida. El conflicto entre los gobernantes y quienes luchaban por los derechos de los trabajadores concluía en el apartamiento de estos últimos de los festejos de la patria. Apresados y perseguidos, incendiados sus locales y diarios, para los trabajadores, la semana de mayo era tiempo de luto. 

Cien años después, aquellos actos de reminiscencia oscuros se transformaron en multitudinarias fiestas populares. Una nueva Argentina se preparó para enaltecer los principios de soberanía popular y la libertad, así como también, para celebrar las conquistas sociales del siglo XX. Aquellos obreros del centenario expulsados y apresados por el gobierno de unos pocos, fueron los protagonistas de la Argentina del bicentenario gracias a que un hombre como Juan Domingo Perón, comprendió que las voces de los trabajadores no debían ser acalladas porque en ellos se encontraba el germen y la grandeza de la Patria. Bajo esta premisa, impulsó los derechos de la clase trabajadora y les otorgó un marco de dignidad que se fortalece a cada paso.

Este 204° aniversario de la Revolución de mayo celebramos los progresos obtenidos en la participación de los trabajadores en las acciones de mejora de sus condiciones de trabajo a partir de la Creación de las Comisiones Mixtas de Salud, Higiene y Seguridad en el Trabajo, tanto en el ámbito público como privado. A su vez, el contexto de la Provincia de Buenos Aires con una de las tasas de desempleo más bajas de los últimos años posibilita centrar los esfuerzos en la concientización y sensibilización sobre los beneficios de la registración laboral y la normativa de higiene y seguridad en el trabajo para que los trabajadores de la Provincia posean un trabajo digno. 

No obstante las conquistas obtenidas, es preciso recordar las reflexiones del Papa Francisco en el Tedeum del 25  de mayo de 2011 "la memoria de mayo nos señala el arrojo de quienes se fortalecieron en su humilde condición y no escatimaron sacrificios, renuncias, despojos y muerte para el largo camino de construir un hogar para todos los de buena voluntad que poblaron este suelo. No cimentaron la patria en delirios de grandezas desafiantes y poco creíbles, sino en el cotidiano construir, luchar, equivocarse y rectificarse". Estas palabras nos interpelan a seguir con prudencia y responsabilidad, trabajando para mejorar la calidad de vida de todos los trabajadores.   

(*) Ministro de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires