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| 30-08-2026 | La novela del Cura Loco | |||
| “Su Majestad Dulcinea”, el libro profético del Padre Leonardo Castellani que predice una Argentina gobernada por una tiranía internacional en tiempos del Papa León XIV | |||
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CREER O REVENTAR. ¿Profecía o coincidencia con la Argentina de Milei alineada con Trump, Netanyahu y Peter Thiel, el ideólogo antidemocrático del tecnofascismo, soberanía corporativa o tiranía tecnológica?. Todo en tiempos del papa León XIV. “El que ha de venir vendrá y no tardará. Estamos defendiendo millares de hogares como el que fue nuestro. Estamos defendiendo las ruinas y la posibilidad de una gran nación; y eso es defender nuestra fe y nuestra salvación. Defendemos a Dios. El crimen más grande que se ha perpetrado en el mundo, fue perpetrado por una nación sojuzgada, Israel, bajo un gobernante títere, Herodes, por una nación extranjera, Pilatos. En un estado de cosas semejante, toda monstruosidad es posible como estamos viendo aquí todos los días; y contra ese estado de cosas luchamos ahora los argentinos. Esa es la razón Religiosa de nuestro 'nacionalismo'”. En la novela cuenta que hay dos Papas en el mundo, o mejor un Papa y un Antipapa. La nueva Iglesia apóstata obedece a Cecilio I, afincado en España, y descendiente de la familia Cecil de Inglaterra, perseguidores de católicos en tiempos de la reina Isabel; el Papa verdadero, que curiosamente eligió el nombre de León XIV, reina en Jerusalén. -------------------------------------------------------------------------- * Es una de las obras más singulares y profundas del Padre Leonardo Castellani, figura cumbre del pensamiento y las letras argentinas del siglo XX. Su Majestad Dulcinea no es solo una novela; es un tratado de escatología y crítica social disfrazado de ficción quijotesca, donde el autor despliega su erudición teológica y su mordaz estilo satírico para radiografiar la crisis de la modernidad. * La obra es parte del legado de Castellani, rescatando textos que durante décadas fueron difíciles de hallar debido a la censura o al agotamiento de sus tiradas originales * Una pieza indispensable para completar cualquier biblioteca dedicada al nacionalismo literario, la narrativa católica o la ensayística de fuste en lengua española. -------------------------------------------------------------------------- CASTELLANI, VIDELA Y CONTI: LA VALENTÍA DEL CURA EL TODOPODEROSO DICTADOR El padre Leonardo Castellani almorzó con el dictador Jorge Rafael Videla el 19 de mayo de 1976 en la Casa Rosada, junto a Jorge Luis Borges, Ernesto Sabato y el presidente de la SADE, Horacio Ratti. Mientras el gobierno de la genocida dictadura cívico militar con la invitación buscaba que con la convocatoria del dictador Jorge Rafael Videla a estas figuras de la cultura para mostrar un falso respaldo de los intelectuales al inicio del régimen militar. Sabato y Borges tuvieron posturas pusilámines. Al salir del evento, Sabato declaró que Videla le pareció un hombre culto y respetuoso, mientras que Borges agradeció públicamente el golpe de Estado en sus primeras declaraciones. Mientras la actitud de Castellani fue muy distinta. El sacerdote y escritor se distanció de los elogios de sus colegas. Aprovechó el final de la reunión para entregarle a Videla un papel escrito a mano con el nombre de Haroldo Conti, un exalumno suyo y escritor que había sido secuestrado semanas antes, pidiendo por su vida en vano. A Castellani se le permitió verlo a Conti que había sido secuestrado 15 días antes. Comentó lo vio muy flaco, desmejorado, sucio y que había sufrido vejamenes y torturas. Luego a Conti lo asesinaron y lo desaparecieron. Militaba en el PRT. Una patota armada irrumpió en su hogar cuando regresaba del cine junto a su esposa, ataron y golpearon a su familia antes de llevárselo. Testimonios de sobrevivientes indicaron que estuvo cautivo en la Comisaría 50, en la División Cuatrerismo (Brigada Güemes) y en el centro clandestino de detención El Vesubio. Su cuerpo sigue sin aparecer, por lo que permanece en condición de desaparecido.
SU MAJESTAD DULCINEA Han pasado ya setenta años desde la publicación, en 1956, de Su Majestad Dulcinea, la novela más famosa y uno de los libros más queridos del extraordinario padre Leonardo Castellani. Como sucede con buena parte de la obra castellaniana, la novela no puede entenderse sin reparar en sus referencias autobiográficas, que son constantes, y sin apelar a la exégesis del Libro del Apocalipsis, disciplina a la que Castellani (1899-1981) dedicó buena parte de su vida como sacerdote y como escritor. Es también el libro de un patriota, un patriota sufrido y desesperado, “una especie de nacionalista despechao” que contra viento y marea se empecina en salvar lo que pueda salvarse de su tierra y su pueblo. “No puedo soportar la pudrición de este país”, clama muy al comienzo su protagonista, el Cura Loco, en un tono que va a marcar el resto de la historia. Se trata de una “novela de anticipación” en la línea de Señor del Mundo, la formidable obra del P. Robert Hugh Benson que Castellani leyó de adolescente en castellano, releyó más tarde en inglés y luego tradujo añadiéndole un penetrante postfacio fechado en el “Día de San Juan Evangelista de 1956”, el mismo año en que se publicó Dulcinea. Aclaraba Castellani en el postfacio que Benson había escrito una “imaginación, es decir, una novela, con la verdad propia de este género. Inventa una manera como la cosa puede pasar, sabiendo que puede haber otras maneras. Lo importante es que la Cosa va a pasar, de esta manera u otra”. Que es más o menos la misma definición que puede aplicarse al libro del argentino. PODER TOTAL La trama de Su Majestad Dulcinea está situada a fines del siglo XX, en una Argentina que, como el resto del mundo, vive los días de la “gran tribulación”. El país integra un nuevo Virreynato del Río de la Plata, subordinado a la América del Norte, que gobierna “Su Irreprochabilidad, el Señor Adelantado”. Buenos Aires ha sido declarada Puerto Internacional Interamericano; ya no es la capital, que fue trasladada a “Marel Plata”. Impera un internacionalismo (hoy diríamos “globalismo”) de cuño liberal, masónico y anglosajón. Por caso, la Plaza de Mayo se llama “plaza Roosevelt”; la Plaza Miserere es “Plaza Confraternidad”; la ciudad de Olavarría fue rebautizada “Jefferson”, y Resistencia, ahora sede de la “Gobernación del Paraguay”, es “Walt Whitman”. Sometidas a esta forma de tiranía todas las personas están obligadas a llevar el distintivo del nuevo poder, una “marka” formada por dos triángulos cruzados “con el extraño signo verde que parece una letra hebrea”. DEFECCION También la Iglesia se ha sometido por completo a ese nuevo orden mundial. Se ha formado una “Iglesia Americana Unificada” y sus fieles integran el “Movimiento Vital Católico” que dice defender la “verdadera doctrina” de Jesús, ese “gran moralista de Nazareth”: “Dulzura, Democracia y Prosperidad”. Hay dos Papas en el mundo, o mejor un Papa y un Antipapa. La nueva Iglesia apóstata obedece a Cecilio I, afincado en España, y descendiente de la familia Cecil de Inglaterra, perseguidores de católicos en tiempos de la reina Isabel; el Papa verdadero, que curiosamente eligió el nombre de León XIV, reina en Jerusalén. Se ha impuesto, por tanto, “la herejía más sutil que existe, la última herejía, dentro de cuyo caldo nacerá el Anticristo”, explica el Cura Loco. “La adoración de Dios -agrega el sacerdote levantisco- está siendo sustituida imperceptiblemente por la adoración del Hombre; y eso sin suprimir a Cristo, sino reduciéndolo súbdolamente a hombre. El misterio de iniquidad, que consiste en la inversión monstruosa del movimiento adoratorio de hacia el Creador en hacia la Creatura se ha verificado del modo más completo posible, sin suprimir uno solo de los dogmas cristianos, como la Virgen Madre, el Santísimo Sacramento, el Crucificado, solamente con convertirlos en ‘mitos’…”. A la descripción de semejante estado de cosas le sigue una exhortación a la batalla: “De vosotros no sé; de mí sé decir que no hay descanso para mí, fuera de la muerte, mientras esta abominación subsista…”. LOS “CRISTOBALES” Contra ese régimen siniestro se alza la rebelión de los “cristóbales”, es decir, los cristeros, los viejo-católicos, conducidos por el Cura Loco y guiados por la figura misteriosa, esquiva, de Su Majestad Dulcinea. Los “cristóbales” están en la mira de los “federales” (la Policía) porque se niegan a usar la oprobiosa “marka”, y por sus acciones de guerrilla y los espectaculares sabotajes que ejecuta el Cura. Sobre ellos pende la amenaza de ser capturados, torturados y deportados a los campos de concentración de la remota “Tierral Fuego”. Su causa parece ser una causa perdida en un mundo sin caridad, pero la mantienen en alto con heroísmo cristiano y la certeza -que no todos aceptan por igual- de que su destino inminente es el martirio ya que Dios “nunca ha pedido al hombre que venza sino que no sea vencido”. “Estamos defendiendo millares de hogares como el que fue nuestro -los arenga el Cura Loco-. Estamos defendiendo las ruinas y la posibilidad de una gran nación, y eso es defender nuestra fe y nuestra salvación. Defendemos a Dios”. Su divisa no es la “marka” infame sino la enigmática Dulcinea, a la vez una mujer de carne y hueso seductora y repelente en partes iguales, y un símbolo de la Patria, de la Reina del Cielo, de la Iglesia y de la Hermosura, “la representación viva del Ideal, de la Belleza, de la Fe (…) del Entusiasmo de la Poesía”. Estos nuevos “quijotes” van tras ella porque la novela de Cervantes, explica el Cura Loco, expresó el núcleo de la filosofía del cristianismo: “la empresa quijotesca por la búsqueda de la hermosura ideal”. Ejemplo de ese quijotismo es el tercer personaje en importancia de la novela, Edmundo Florio, el policía que, enamorado de Dulcinea, traiciona a sus jefes para sumarse a los “cristóbales”. Florio no es creyente y no comprende muy bien el sentido de su lucha; al acercarse a ellos se ve insertado “en un espacio irreal y en un tiempo irreal”, un “mundo nuevo” para él, y que sin embargo era “lógico y aun admirable...mirado con los ojos de ellos. Había que retorcerse el cerebro para mirar como ellos”. TRES PARTES En la primera parte de la novela (“La rebelión de los cristóbales”) se presentan los personajes y las líneas generales de la batalla física y espiritual que libran los cristianos de la resistencia. En la segunda (“En pos de Dulcinea”), el combate se torna cada vez más adverso, a medida que el planeta queda atrapado en una vasta “guerra de continentes” que no prescinde de catastróficos bombardeos atómicos. Entre las ruinas y el estrépito de las batallas planetarias va asomando la figura temible y tenebrosa del Anticristo, Juliano Felsenburgh, nombre que el autor toma prestado de Señor del Mundo. Al comienzo de la tercera parte (“Finale Lento Maestoso”) Felsenburgh es designado, por aclamación, “Presidente del Universo”. Poco después usurpa también el título de Papa, con lo que “ahora reunía en sus manos todos los poderes…”. El Papa verdadero, Juan XXIV, es de “raza judía” y vive oculto “allá en el Oriente”. HOMBRE Y OBRA Según sus propias palabras, Castellani empezó la redacción de Su Majestad Dulcinea en 1946 (la primera parte), y la terminó en 1955 (segunda y tercera parte), dato que pudo confirmar Sebastián Randle en el segundo tomo de su monumental biografía del sacerdote (Castellani maldito: 1949-1981, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Vórtice, 2023, segunda edición revisada). Las páginas de la novela dan testimonio a cada paso de su informado y cautivante interés por la exégesis del Apocalipsis y la Parusía, junto con sus críticas de toda la vida al liberalismo entreguista y cipayo; sus burlas de la prensa rastrera y engañosa y de los adjetivos (todavía vigentes) que utilizan en sus campañas de descrédito; su desprecio por la politiquería insustancial y corrupta; su caricatura mordaz de los jerarcas eclesiásticos melifluos, oportunistas y, en el fondo, apóstatas, que tanto había padecido como hombre de fe. Pero también se permitió infiltrar, unas veces con humor y otras con dolorosa franqueza, un reguero de experiencias, ideas, anécdotas o sentimientos extraídos de su atormentada vida de sacerdote, en tiempos en que había sido expulsado de la Compañía de Jesús y le habían prohibido celebrar la santa misa, castigo que iba a extenderse por cerca de dos decenios. Las biografías del protagonista y el autor son idénticas. “El cura -se lee en el capítulo IX de la segunda parte- había pertenecido a una orden religiosa, había estudiado en Roma, había tenido un lío fenomenal con sus Superiores, había estado ‘recluído’ (es decir, preso) dos años, se había fugado, había sido echado de los Jeromianos y excomulgado por el finado Arzobispo. Parece ser, según decía él, que el Papa León XIV le había arreglado el asunto según él decía; y debía ser verdad”. El Cura Loco es Castellani en su máxima expresión. Los sermones que pronuncia, las agudas definiciones que desliza, sus humoradas, sus guiños a amigos y adversarios (el líder cristero Fermín Chávez hijo, un “coronel Jauretche”, el “Código Damonte”, el “palacio Botana”, “las profecías de un tal Padre Menvielle”), más sus confesiones tan emotivas (“La vida del cristiano es una enfermedad. Lo peor de todo es la soledad, no tener ante quien llorar”) pintan de cuerpo entero al escritor y al religioso. Para ambos vale la descripción que en la novela alguien hace del primero: “Es un hombre Singular, de esos que hay uno solo, un Unico”. EL LIBRO – COMO COMPRARLO Ficha Técnica Autor: Leonardo Castellani Título: Su Majestad Dulcinea Año de edición: 2011 (Reimpresión de la edición original de 1956) Editorial: Alfa Ediciones / Athanasius Editor Lugar de edición: Buenos Aires, Argentina Páginas: 381 Dimensiones: 22,5 x 15 cm. Donde comprar Se puede comprar a través de la web de QNTLC y el precio es de $ 30 mil más gastos de envío. BIO CASTELLANI El Padre Leonardo Castellani (1899 - 1981) fue un influyente sacerdote católico, teólogo, filósofo y escritor argentino. Reconocido como una de las mentes más brillantes y polémicas del nacionalismo católico y de la literatura argentina, dominó nueve idiomas y se destacó por sus ensayos sociopolíticos, poesía y por ser uno de los precursores del género policial en su país. Su personalidad pintoresca combinaba un ojo de vidrio, el hábito religioso con cinturón de comisario, boina de gaucho y una pipa. Primeros años y formación académica Infancia trágica: Nació en Reconquista. En su niñez perdió el ojo izquierdo tras un accidente y sufrió el asesinato de su padre, un periodista y maestro librepensador acribillado en una disputa política. Educación jesuita: Estudió en el prestigioso Colegio de la Inmaculada Concepción en Santa Fe. En 1918 ingresó al noviciado de la Compañía de Jesús en Córdoba. Doctorados en Europa: Tras ordenarse sacerdote en 1930, fue enviado a Europa. Se doctoró en Filosofía y Teología en la Universidad Gregoriana de Roma y estudió Psicología en la Universidad de la Sorbona en París. Conflictos y expulsión de los Jesuitas A su regreso a la Argentina, su fuerte carácter polemista, su activa participación en la prensa católica y sus marcadas posturas políticas nacionalistas generaron tensiones internas. Entre 1946 y 1949 mantuvo duros roces con sus superiores, lo que derivó en un confinamiento de dos años en Manresa, España. Tras rebelarse y regresar sin autorización, fue expulsado de la Compañía de Jesús y suspendido de sus funciones sacerdotales (a divinis) durante varios años, una situación que le causó un profundo sufrimiento y aislamiento. Décadas más tarde fue rehabilitado como sacerdote diocesano. Legado literario y pensamiento Castellani fue un escritor prolífico que publicó decenas de libros. Su obra se dividió principalmente en tres vertientes. Ensayos y Teología: Profundizó en la exégesis bíblica, la profecía y el Apocalipsis, con una postura fuertemente tradicionalista y crítica de la modernidad y del progresismo eclesial. Narrativa y Ficción: Creó al célebre Padre Metri, protagonista de sus relatos policiales, combinando el ingenio detectivesco con la teología moral.Seudónimos: Firmó muchas de sus columnas más ácidas bajo el nombre de Jerónimo del Rey. Final Falleció en Buenos Aires en 1981. A pesar de ser marginado por los círculos culturales tradicionales debido a su perfil ideológico, hoy en día es reivindicado como uno de los pensadores católicos más lúcidos y originales del siglo XX en el mundo hispanohablante. (Nota realizada en base a nota titulada la "La novela del Cura Loco" de Jorge Martínez publicada en La Prensa el 30 de agosto de 2026 más información de Wikipedia, IA, la editorial y web QNTLC) CAGL |