Más allá del salero: el desafío de reducir el sodio oculto para proteger el corazón
12-05-2026
11-05-2026 | SALUD
M谩s all谩 del salero: el desaf铆o de reducir el sodio oculto para proteger el coraz贸n
Desde este lunes hasta el 17 de mayo se lleva a cabo la Semana Mundial de Sensibilizaci贸n sobre la Sal.
La sal contiene sodio, el mismo participa en la regulaci贸n del equilibrio de l铆quidos en el organismo y, cuando la consumimos en exceso, se retiene agua y hay m谩s volumen sangu铆neo, lo que aumenta la presi贸n arterial. Con el tiempo, esto sobrecarga el coraz贸n y los vasos sangu铆neos, aumentando el riesgo de infarto, accidente cerebrovascular, insuficiencia card铆aca y demencia vascular, entre otras.

Seg煤n un informe al que accedi贸 la Agencia Noticias Argentinas, una alimentaci贸n con exceso de sal y sodio aumenta la posibilidad de tener hipertensi贸n arterial que es el principal factor de riesgo para infartos y accidentes cerebrovasculares en el mundo. Para tomar conciencia se lleva a cabo desde este lunes hasta el 17 de mayo la Semana Mundial de Sensibilizaci贸n sobre la Sal la cual busca ser un llamado de atenci贸n sobre un problema que trasciende fronteras: el consumo excesivo de sodio.

Para el Colegio de Nutricionistas bonaerense no es una campa帽a m谩s, sino la b煤squeda de un esfuerzo coordinado para impulsar pol铆ticas p煤blicas con sustento cient铆fico y el objetivo principal de esta campa帽a apunta a frenar el avance de enfermedades cr贸nicas no transmisibles, especialmente las de origen cardiovascular, que lideran las causas de muerte y discapacidad en todo el planeta.

Desde el punto de vista cl铆nico, el exceso de sodio en la dieta tiene consecuencias directas y medibles, la m谩s evidente es su relaci贸n con la hipertensi贸n arterial, un factor de riesgo que no act煤a solo, mientras que aumenta las probabilidades de sufrir infartos o accidentes cerebrovasculares, pero el da帽o no termina ah铆, ya que, estudios recientes muestran que un consumo elevado de sal acelera el deterioro renal, provoca p茅rdida de prote铆nas en la orina y empeora el pron贸stico en pacientes con enfermedad renal preexistente.

Qu茅 dice la OMS
La Organizaci贸n Mundial de la Salud (OMS) establece un l铆mite claro: menos de 5 gramos de sal al d铆a (unos 2 gramos de sodio) para los adultos. Esta recomendaci贸n no es arbitraria, sino que responde a evidencia s贸lida que demuestra su eficacia para bajar la presi贸n arterial y reducir complicaciones cardiovasculares. El problema es que, en la pr谩ctica, la mayor铆a de los pa铆ses supera ampliamente ese umbral.

Seg煤n datos epidemiol贸gicos, el consumo promedio duplica la cifra recomendada, y el principal responsable son los alimentos ultraprocesados: galletitas, embutidos, fiambres, caldos concentrados, conservas, snacks, aderezos industriales, comidas precocidas, panificados y quesos.

Argentina no escapa a esta realidad. Las cifras oficiales del Ministerio de Salud de la Naci贸n revelan que el consumo diario de sal por persona ronda los 10 a 12 gramos, m谩s del doble de lo que la OMS considera seguro para un adulto.

鈥淓l origen de este exceso no est谩 en el salero de la mesa, como muchos podr铆an pensar. Entre el 65% y el 70% del sodio que consumimos proviene de alimentos procesados e industrializados. La sal que agregamos al cocinar o al comer representa solo una fracci贸n menor del total鈥, advierte la licenciada en Nutrici贸n, Paola Del Grosso (M.P 3.210).

Este patr贸n de consumo tiene consecuencias concretas en la salud p煤blica. Los n煤meros de la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo, realizada en 2018, son elocuentes: entre el 34% y el 46% de los adultos argentinos presenta hipertensi贸n arterial. Esta condici贸n no solo es un factor de riesgo en s铆 misma, sino que est谩 directamente ligada a enfermedades cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares e insuficiencia renal cr贸nica.

Reducir el consumo de sodio exige un enfoque multidimensional. Para Del Groso, 鈥渘o basta con recomendar menos sal en la mesa; hay que combinar educaci贸n alimentaria, lectura cr铆tica de etiquetas y presi贸n para que la industria reformule sus productos鈥. 

Adem谩s, agreg贸: 鈥淕ran parte del sodio que ingerimos est谩 oculto en alimentos procesados, ya sea como sal a帽adida o como componente de aditivos como leudantes qu铆micos, resaltadores del sabor y conservantes. Por eso, el papel de las y los nutricionistas es fundamental: deben identificar las principales fuentes de sodio, ense帽ar a leer etiquetas, y promover educaci贸n alimentaria tanto a nivel individual como comunitario鈥.

Actuar a tiempo marca la diferencia
En prevenci贸n primaria, modificar los h谩bitos alimentarios puede reducir significativamente la aparici贸n de hipertensi贸n y s铆ndrome metab贸lico. En pacientes que ya presentan estas condiciones, una restricci贸n moderada de sodio forma parte del tratamiento no farmacol贸gico, junto con otras medidas. Esto no solo ayuda a controlar la presi贸n arterial en casos de hipertensi贸n, sino que tambi茅n mejora el manejo de la insuficiencia card铆aca y la enfermedad renal, evitando o retrasando la necesidad de aumentar la medicaci贸n.

鈥淟a soluci贸n no pasa por eliminar la sal por completo, sino por cambiar el tipo de alimentos que consumimos. Priorizar ingredientes frescos, frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, huevos y carnes, y preparar comidas en casa permite tener un mayor control sobre la cantidad de sodio鈥, explic贸 la nutricionista y sugiri贸 que, 鈥減ara compensar la reducci贸n de sal, se pueden usar hierbas arom谩ticas, especias, jugo de lim贸n, vinagre, aceto o ajo, que realzan el sabor sin agregar sodio. Tambi茅n es clave cocinar con menos sal y limitar el consumo de productos procesados鈥.

Los beneficios de reducir el consumo de sodio van m谩s all谩 de la presi贸n arterial individual. A nivel poblacional, disminuir la ingesta de sal tiene un impacto directo en la carga global de enfermedades cardiovasculares, con repercusiones positivas tanto en la salud p煤blica como en la econom铆a del sistema sanitario.

Seg煤n el Colegio de Nutricionistas de la provincia de Buenos Aires, para lograr un cambio real, se debe trabajar en tres frentes: generar conciencia en la poblaci贸n, apoyar pol铆ticas que obliguen a la industria a reformular sus productos y facilitar que las personas tomen decisiones alimentarias m谩s informadas. Solo as铆 se podr谩 avanzar hacia entornos m谩s saludables y reducir el da帽o que el exceso de sal provoca en la salud de la poblaci贸n. (NA)